apoyando por mi tia la viuda
( Relatos Traiciones )




Mi tia una mujer de unos 31 años,tiene un hermoso cuerpo lleno de curvas ademas de que es la mujer mas gentil que yo conozco, llego a ella por el hecho de que mi nuevo empleo estaba en la ciudad donde ella vive sola desde hace 2 años.

ella es alta (mide 1.70 m) tiene un cuerpo muy bien proporcionado. Es un poco rellena, sin embargo la distribucion de sus libras es exquisita: tiene unas caderas y unos muslos, ademas de una cintura y sus pechos.

Era la esposa de mi tío que falleció hace dos años ademas que era 10 años mas joven que el. Cuando la conoci hace unos pocos años, era una hermosa enfermera del Hospital Militar. mi tío era uno de los cientos de militares que ofrendaron inútilmente su vida durante una bala cera de mi país.

Siempre fue seria, sobria, simpática y muy señora de su casa, jamas imagine que algún día iba a tirármela hasta que me dijera basta.


Llegue como a las seis de la tarde a casa de mariana, no sin antes vacilar un poco al encontrar la casa pues había pasado mucho tiempo desde la ultima vez que fui.

Toque con cortesía y casi al instante se abrió la puerta. La imagen de aquella semidiosa se formo en mi mente, encantadora, subliminal, como con un halo de ángel. Pero no, salio su hijo de 6 años de ella y me dijo:

¿Que quiere?

Evidentemente, el niño no me conocía, pues nunca me había visto.

Buenas tardes, busco a mariana.

Bien había terminado de decir aquellas palabras, cuando de dentro sonó la voz de ella.

Déjalo entrar, jose. Es familia.

El gesto de desconfianza del chico cambio entonces, a uno mas cordial. Abrió la puerta, me dijo que me sentara en un sofa y me ofrecio agua.


Desde el primer momento que llegue,mariana se porto de mil maravillas conmigo, muchas atenciones, muchas preferencias, etc. Cuando llegue se encontraba haciendo la cena. Llevaba puesta una blusa de algodon sin mangas y un short que le llegaba a medio muslo. Incluso, era mas largo el delantal que llevaba encima de este. Sus piernas rollizas y muy bien torneadas se mostraban a grandes rasgos por la poca ropa. Aquello no paso desapercibido para mi, y creo que para ella tampoco, porque a ratos disimuladamente las escondía tras la cocina mientras preparaba la comida. En tanto, yo me entretenía entreteniendo a mi sobrino con trucos.

¿Quieres comer ya? -me dijo suavemente, con un dejo de dulzura incomprensible. Claro -conteste. Ya eran las siete de la noche y en verdad, el hambre ya me estaba consumiendo.

Cenamos los tres, cruzando no muchas palabras: que como me iba en los estudios, que si ellos han estado bien, que si le habia visitado su familia, en fin… puras trivialidades.

Terminando la cena, mariana recogio los trastos con el mismo esmero que la sirvio. Me ofrecio postre y me invito a ver la television. el niño no tardo mucho en dormirse.

Ella se sento en el unico sillon que tenia en la sala (los demas muebles eran sillines de caucho) y yo me sente donde cai. Sin embargo, ella muy diligente me dijo:

-Oh, no te sientes ahi. Es muy incomodo -y se hizo a un extremo del sofa- ven sientate aqui, que vas a estar mas comodo.

Claro que no iba a rechazar la oferta que me estaba haciendo. El sillon era mas comodo y tenia a mariana como compañia proxima. Me sente a su lado y ella comenzo a cambiar los canales de la television repetidamente. Parecia que estaba nerviosa. Yo en cambio, veia a ratos las hermosas piernas de la muchacha, ya descubiertas del molesto delantal. Se le veian esplendorosas, aun cubiertas por el short de lona que llegaba a medio muslo.

De repente, apago el televisor diciendome:

Parece que no hay nada bueno en la tele en estos dias, ¿verdad? Si, -dije mecanicamente- Asi parece. Que te parece si mejor platicamos -propuso. Encantado -asevere

Luego hablamos de muchas cosas, unas mas baladies que otras. En cierto momento me saco de las casillas cuando me pregunto: – Oye, ¿tienes novia? NO… ¿por que? Curiosidad, simple curiosidad… y… ¿haz tenido… sexo? Pues… la verdad, si. Ah… -hizo una pausa. Sabes algo, yo ya tengo casi tres años de haber enviudado y… ¿Y? Bueno, la verdad… desde entonces no lo he hecho.

Yo guardaba un silencio expectante ante las palabras de Mariana.

Y sinceramente… ¿Aja?… -dije invitandola a terminar la frase que seguia y que yo ya habia adivinado. Bueno… me muero de las ganas por hacerlo de nuevo -finalizo mientras una sonrisa nerviosa hizo presa de sus labios y bajaba timidamente la mirada.

Era el momento oportuno que yo ni siquiera imagine poder tener. Yo me acerque a ella, le alce el rostro por la barbilla mirandola fijamente a sus grandes ojos cafes. Ella me volvio a sonreir y acerco su rostro al mio uniendo sus labios a los mios en un delicioso beso. En ningun momento imagine que Mariana fuese capaz de hacer aquello. Como esposa de mi tio, siempre la respete como una señora seria, muy mujer de su casa y fiel al recuerdo de un marido muerto en combate por su patria. ¡Como puede uno equivocarse!

Mis manos sin quererlo yo, ya estaban sobre sus blancos muslos, recorriendolos en toda su extension. Podia sentir la tibieza de su carne sobre mis manos, tibieza que aumentaba considerablemente a medida las acercaba a su entrepierna.

Ella, como con desesperación, aferro sus brazos a mi espalda, recorriendo la de arriba abajo y alzando mi camiseta, la cual quito hasta dejarme el torso desnudo. Luego dejo el beso interminable sobre mis labios y bajo hasta mi pecho velludo, jugando con los pelos con sus labios y posesionándose después de mis tetillas con una suave succion.

Continuo asi, besando y lamiendo, bajando despacio hasta llegar a mi ingle, abultada ya por la excitacion. Lentamente zafo el broche de mis jeans y bajo la cremallera, exponiendo mi ropa interior, la cual bajo con maestria lo suficiente como para alcanzar con su mano derecha mi pene totalmente erguido e inflamado.

Sus manos eran pequeñas, pero lo suficiente como para abarcarlo habilidosamente para proporcionar mucho placer. Comenzo a masturbarlo lenta, pero vigorosamente, de una forma que nunca nadie me lo habia hecho, y alternaba los movimientos con unas mamadas magistrales. Jamas imagine que aquella boquita deliciosa fuese alguna vez a detenerse en chupar mi verga algun dia, pero era cierto: ahi estaba Mariana , mamando mi pene a todo meter, frenetica, alocada… desbocada, como nunca me la imagine.

Los tres años que habian pasado desde que habia tenido el ultimo encuentro sexual con su marido la habia convertido en un volcan que desde hace siglos estuviese fraguando una erupcion. Y yo estaba en medio de la erupcion de ese volcan femenino.

De un tiron, me deshice de mis pantalones y mi calzoncillo, y desabotone la blusa de mi anfitriona. Me lleve una agradable sorpresa al descubrir que no andaba sosten en esos momentos, pues no esperaba de un movimiento tener al alcance sus pechos blancos y turgentes, que se sacudian con los mas leves movimientos nuestros. Seguidamente, libere su pantaloncito de lona y lo deje caer hasta el suelo y no tardo mucho en que la pequeña tanga que andaba le hiciese compañia. En tanto sucedio esto, Mariana no dejo ni un momento de ejercer la rica succion sobre mi verga, parecia que aquello era algo que habia añorado por largo tiempo y no estaba dispuesta a privarse de ese placer, ahora que nuevamente lo sentia.

En ese punto, ya los dos nos encontrabamos desnudos, en plena sala de su casa. Entonces ella me tomo de la mano y me dijo:

Ven, vamos arriba, a mi cuarto. Los niños pueden despertar y encontrarnos aca.

Yo la segui docilmente, sin poder evitar observar aquel cuerpo menudo pero bien proporcionado, mientras se contoneaba al caminar y subir por las escaleras. Llegamos hasta su habitacion y ella se recosto en su cama mullida, arrastrandome hacia ella en su desplome. Debajo de mi, podia percibir la tibieza de su piel, las vibraciones de sus musculos y el quemante jadear de su aliento, mientras la besaba y acariciaba enteramente. Mi boca recorria palmo a palmo y pausadamente cada pulgada de aquel cuerpo ardiente de deseo, de un deseo reprimido desde hacia tiempo y que estaba desbordandose a raudales.

Los gemidos alcanzaron un nivel mayor cuando acerque mis labios a sus pechos y me apodere de sus pezones que se erigieron furiosamente al contacto humedo y sabroso de mis labios y mi lengua.

Baje hasta su ingle y ella, sin que yo se lo pidiera, abrio sus piernas totalmente, al maximo, mostrándome su vulva mojada por sus secreciones, palpitante, pero excitantemente provocativa, sugestiva, invitadora. Mis labios se fusionaron con los labios de su vulva y mi lengua se introdujo suavemente a explorar su vagina, facilmente, muy facilmente dentro de su canal vaginal, dada la amplitud de este.

Sinceramente, era la primera vagina que mi lengua exploraba tan profundamente, llegando casi hasta la misma fuente de sus secreciones. Era exquisito sentir como aquel miembro musculoso y carnoso, lubricado por el liquido espeso y resbaladizo ondeaba restregandose contra mi boca, en tanto su boquita lanzaba gemidos apasionantes guardados para la ocasion.

Ella comenzo a girar en un plano horizontal, de tal forma que su cabeza poco a poco se fue acercando a mi entrepierna sin separar su sexo de mi boca y quedamos en una posicion de sesenta y nueve, tan bien ejecutado que incluso a mi me sorprendio.

Pasamos varios minutos en esta pose porque ni ella ni yo queriamos abandonar la faena en la que estábamos dando y recibiendo un inmenso placer. Mariana entonces me superaba en edad. Yo apenas tenia 22 años y ella 35, pero en aquel momento, la edad era lo que menos importaba pues ella y yo nos estabamos acoplando sexualmente en una forma perfecta… espectacular. Ni ella ni yo soportábamos mas la premura de la penetración diferida hasta entonces, y colocandose ella de espaldas sobre las sabanas blancas, abrio de nuevo sus piernas muy hermosas, mostrandome su conchita turgente y jugosa en una clara y tacita invitacion al sexo.

Yo me acerque y puse la cabeza de mi pene en el introito vaginal y comence a dejarselo ir, primero despacio, con suavidad, para luego acelerar la marcha con movimientos rapidos, fuertes y profundos. Como ella era una mujer poco mas pequeña que el promedio de las mujeres que me he cogido, podia sentir cuando el extremo de mi miembro tocaba hasta el fondo de su vagina, justamente hasta el cuello uterino. No se si era porque en verdad lo estaba gozando espectacular mente o por tanto tiempo que habia transcurrido ya desde su ultima cogida, pero Mariana se estremecia como nunca habia visto a otra mujer; sus brazos y piernas estaban aferrados vigorosamente a mi espalda y caderas y su ingle golpeaba con fuerza contra la mia, intentando con ello llevar mi verga hasta lo mas recondito de su caverna vaginal.

El furor que habia hecho presa de ella era tanto que sus violentos movimientos la llevaron rapidamente a su primer orgasmo de aquella noche, sus gemidos y suspiros potentes y alocados asi me lo indicaron. De repente, unos toquecitos en la puerta nos distrajeron momentáneamente:

Mami, ¿que te pasa? -se escucho la voz sollozante de mi sobrino en el quicio de la puerta.

Mariana se incorporo súbitamente y trato de calmar al chico desde la cama:

Nada hijo. Es que… me duele la cabeza. Abrime la puerta y te dare una pastilla, mami. Gracias hijo, ya me tome una. Andate a dormir.

No se oyo respuesta, pero los pasitos alejandose nos indicaron que el niño habia obedecido la orden de su madre.

Pense decir algunas palabras, para olvidar lo embarazoso del momento, pero Mariana ni siquiera eso me dejo hacer, pues me jalo de nuevo hacia ella y en fracciones de segundos, ya mi garrote se encontraba trepanando su humeda y caliente intimidad.

El siguiente orgasmo vino pocos minutos despues y luego el tercero. ¡Vaya que esa mujer si sabia aprovechar al maximo las oportunidades! Tres orgasmos al hilo es algo que pocos hombres son capaces de alcanzar a menos que este lo suficientemente estimulado por su pareja.

Visiblemente extenuada, la señora se quedo quieta unos instantes, acostada de lado y yo detras de ella, rodeandola con mi brazo derecha, como una vieja costumbre que siempre he tenido cuando hago el sexo.

Ella comenzo a trillar con la misma historia y yo le segui la conversacion por no ser descortes, pero la vedad ya me estaba durmiendo.

Sabes que desde hace tres años que no he tenido sexo con nadie. Si, ya me lo dijo -conteste un poco seco. No me trates de usted. Considero que despues de hacer lo que hemos hecho, es valido tratarnos de tu, ¿no crees? Como quieras -asenti, la verdad por no contrariar a aquella hembra. Sabes que hay algo que mi marido siempre me hacia y que nunca me gusto, pero que ahora añoro y me muero de ganas por probar. <> -pense ¿Sabes que es? No -dije con poco interes. Que me lo metan por detras, por el culo.

Inmediatamente la conversacion tomo un giro muy distinto y automaticamente mi verga se irguio de nuevo con muchos mas brios que anteriormente.

No me digas -dije con mucho interes. Si, bueno… no es que me guste mucho que digamos, pero quisiera sentir de nuevo eso… no me entenderias, pero cuando el me lo hacia, sentia una mezcla de dolor y placer que me excitaba sobremanera… No dices que no te gustaba… No era eso, si no que tenia miedo de enfermarme por ello… Pero… Pero nunca me enferme, ya pasaron tres años y no he tenido problemas de ningun tipo… y quisiera hacerlo de nuevo… ¿quieres hacermelo? La pregunta sobra,Mariana.

Diciendo esto yo, intente subirme en ella, pero Mariana se me adelanto y se sento a horcajadas sobre mi, pasando su mano derecha por debajo de sus nalgas, tomando mi verga totalmente tiesa y colocandola justo en la entrada de su agujerito posterior tenso por el mucho tiempo de inactividad.

Empezo a bajar las caderas, comprimiendo la cabeza de mi miembro contra la poderosa fuerza de su esfinter, pero poco a poco, debido a la lubricacion de los restos los jugos vaginales que aun quedaban en la superficie de mi pene, este empezo a escurrirse hacia el interior de su intestino. Ella crispo sus uñas en mis hombros, y ahogo un grito doloroso, por no despertar nuevamente a sus hijos. Dejo que mi verga se sumergiera del todo dentro de su recto y se detuvo unos instantes, como dejando que el conducto se acostumbrara al intruso que acababa de irrumpir en el.

Pasaron unos momentos en que el rictus de dolor no se borraba de su hermoso rostro, mas poco a poco sus musculos faciales se fueron relajando y su gesto suavizando, terminando el acto con un gemido y una sonrisa de satisfaccion.

Esto, esto es lo que queria sentir -dijo al final.

E inmediatamente sus caderas entraron en accion, de arriba hacia abajo, permitiendo que mi pene inmensamente inflado y rigido corriera dentro de su tunel rectal. Pasaron unos tres minutos en los que Mariana se dio gusto cabalgando con mi verga dentro de su ano, hasta que, giro sobre si misma 180 grados, sin sacar el miembro de dentro de si y alargando sus manos para tomar las mias, se impulso con sus piernas hacia delante y atrayendome hacia ella, quedando de este modo, ella a gatas y yo de rodillas, sin que el pene saliera ni un centimetro de su hoyito.

Comprendi perfectamente que en ese momento queria una penetracion fuerte, profunda y violenta. Sin conmiseracion le aferre por las caderas y empece a darle en su culo con mi garrote, dejandoselo ir hasta lo mas hondo que podia.

Contrario a lo que senti con su vagina, su recto parecia no tener fondo, pues por mas que me esforzaba en entrar hasta lo mas profundo no logre percibir un tope.

Mariana entonces ya no podia contener sus gemidos escandalosos y sacudia sus caderas de uno a otro lado rapida e impetuosamente y revolvía con ahinco su cabeza, desordenando sus cabellos, ora sobre la cama, ora sobre sus hombros. Sin embargo, ni tan solo un instante se me cruzo por la mente detenerme para preguntarle si le dolia o si lo disfrutaba, contrario a eso, mis embates eran cada vez mas vigorosos.

Pocos segundos despues, derramaba mi semen dentro de su culo. Ella sintio el calor del fluido bañando las paredes de su recto y pregunto:

¿Terminaste? Si No, no lo hubieras hecho todavia

No entendia por que me decia aquello. No es que yo sea un gran experto, pero me di cuenta que ella habia tenido un orgasmo solo pocos segundos antes.

¿Por que? -pregunte intrigado Me hubieras avisado Para que Ya te digo -finalizo

Pero ella no paro. Como aun mi verga seguia dentro de si, comenzo a menear de nuevo las caderas tan deliciosamente como lo habia estado haciendo. Ante ello, no tuve mas remedio que agarrarla otra vez y apegarme al ritmo de aquella hembra, insaciable por la falta de hombre por mucho tiempo.

No paso mucho tiempo para sentir de nuevo la inminente sensacion de la eyaculacion.

Ya, Mari, ya casi -dije entrecortada mente.


Y se desplomo… sus sistemas llegaron al limite y los mios tambien. Jamas pense que alguna mujer iba a hacerme tener cinco orgasmos en una sola sesion. En verdad Mariana era una hembra formidable.

Y me alegraba haberlo descubierto, aunque fuese por azar.

Nos quedamos dormidos y a la mañana siguiente, desperte tarde. Ella ya se habia levantado, hecho desayuno y la casa y preparado a los niños para la escuela.

Buenos dias -me dijo con una franca sonrisa. Buenos dias -conteste. Ya tengo tu desayuno ¿quieres comer ya? Pues, me queda poco tiempo para ir a trabajar y… Ah, no. No debes dejar de comer ni un tiempo. Recuerda que de ahora en adelante necesitaras “muchas energias”.

Y en verdad asi fue, pues seguimos haciéndolo por mucho tiempo, siempre en busca de aquello a lo que esa super hembra me habia enviciado.

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Comentarios


mmmm....que pedazo de tia que tenés....muy buen relato.!!
Comentado por:kramalo en: 19/03/2014


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Detalles

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Darkgaver


Nombre do Relato
apoyando por mi tia la viuda

Codigo do Relato
4354

Categoria
Traiciones

Fecha Envio
11/feb/2014

Votos
5