Trio con mi mujer
( Relatos Bisexual )




La primera y única vez que he hecho un trío con mi mujer fue hace dos días, aunque ya llevamos tiempo casados y somos aquello que se llama maduros.
Ella tiene un amigo antiguo compañero de trabajo que ella decía que era gay. Nos habíamos encontrado en varias ocasiones y yo no lo veía homosexual. Era muy educado y amable, pero yo en ningún momento vi nada que indicara otra cosa.
También había venido a casa en un par de ocasiones pero sus conversaciones habían sido siempre sobre otros compañeros de su antiguo trabajo y poca cosa más.
Anteayer ella me dijo que él la había llamado para preguntar si podía pasar por casa ya que quería hablar con ella. Naturalmente dijo que sí y ya habíamos acabado de cenar y estábamos tomando vino en el sofá cuando llamó a la puerta. Fui a abrir y pude ver que tenía la cara un poco descompuesta. Se sentó en el sofá al lado de mi mujer y le ofrecí una copa de vino. Me sorprendió diciendo que si no me importaba y si teníamos prefería algo más fuerte, como whisky. Fui a la cocina y le llevé una buena dosis. Inmediatamente dio un trago que casi dejó vacío el vaso. Después de hablar de cómo iba la vida y otras banalidades, imagino que le entró el valor de hablar conmigo delante y le comentó que se había separado de su pareja. Como ellos tenían más confianza pensé que le incomodaba que yo estuviera y se lo pregunté, pero me dijo que no, que no le importaba que yo me quedara. Siguió hablando y vimos que sus ojos empezaban a humedecerse. Dio otro trago de whisky que vació el vaso. Cogí el vaso y me levanté pera volver a llenarlo. Cuando volví de la cocina tenía la cabeza apoyada sobre el hombro de ella y ella rodeaba sus hombros con el brazo. Esa imagen me produjo un segundo de lo que creo que eran celos, pero enseguida dio paso a otra sensación más física y sin todavía saber por qué se me puso muy dura la polla. Dejé el vaso sobre la mesita y fui a la cocina ora vez para colocarme bien el paquete pues tenía la polla doblada por la súbita erección, pero ahora era más evidente que antes que yo estaba empalmado ya que se podía ver claramente el bulto alargado por debajo de los pantalones. Volví intentando disimular y me senté en el sofá al otro lado. El le estaba dando las gracias por su apoyo y tenía una mano encima de la pierna de ella. Sin girar la cabeza y sin mirar, extendió la otra mano y me la puso encima de la polla mientras decía:
Y a ti también. Os quiero mucho a los dos.
Por un momento me quedé de piedra y entonces bajó la mano más hacia la rodilla, pero no dio muestras de sorpresa. Supongo (aunque no lo tengo muy claro) que al no mirar donde la ponía la posó demasiado arriba y se encontró con mi erección. Ella, al seguir la mano de él se dio cuanta de que yo estaba a punto de reventar los pantalones y me miró a los ojos.
Sus ojos son muy expresivos y yo he aprendido a leerlos. En algunas ocasiones, después de algún polvo habíamos hablado de lo que se sentiría haciendo un trío y ambos decíamos que seguramente estaría bien y después bromeábamos de si el tercero sería un hombre o una mujer. Ella decía que seguramente yo, como todos los hombres preferiría una mujer, pero ella prefería otro hombre. Esas conversaciones eran de cama y nunca se planteaba en otros contextos.
Al mirar sus ojos y ver una media sonrisa me vinieron a la cabeza aquellas conversaciones y noté como mi polla se movía con pequeñas convulsiones que yo no podía controlar. Ella seguía mirándome y el separó la cabeza de su hombro, la agachó un poco hacia delante y comenzó a acariciarnos las piernas sobre las que tenía las manos de arriba abajo hasta rozar de nuevo mi polla varias veces mientras seguía diciendo lo que nos apreciaba porque éramos muy buenos amigos…
Entonces ella le hizo girar la cabeza y puso sus labios sobre los de él de manera tentativa y su reacción fue inmediata. Abrió la boca y le metió la lengua dentro a ella al mismo tiempo que subía la mano que tenía en mi pierna y me agarraba el paquete como si quisiera estrujarlo. Aquello ya era suficiente para abrir barreras. Sus mentones subían y bajaban indicando que las lenguas estaban peleándose dentro de sus bocas y ella me miraba a mi como diciendo:
Esta es la oportunidad.
Alargó la mano y me cogió el brazo para que me moviera e hiciera algo y eso hice, ya sin disimulos. Me levanté, me puse delante de ellos y me desabroché el cinturón y los pantalones liberando my oprimida verga que quedó justo delante de sus cabezas. Al mismo tiempo, los dos las giraron y se abalanzaron a chuparla y a lamerla uno por cada lado turnándose en metérsela en la boca.
Yo ya he tenido bastantes encuentros sexuales con hombres, pero siempre han sido en lugares muy discretos y con poca luz, como saunas, cines y sexshops. De vez en cuando, si tengo tiempo, me voy a alguno de esos sitios, doy un par de vueltas y siempre acostumbro a pillar algo. Como me gusta todo, a veces chupo polla, a veces me la chupan a mi, a veces follo algún culo y a veces me follan a mi, pero mi mujer no sabe nada de eso, simplemente conoce mis ideas por nuestras conversaciones y siempre a nivel teórico.

Pero para mi, la situación del otro día era completamente nueva y excitante. A plena luz con ella y otro hombre.
Sus bocas se encontraban y se lamían la saliva que cada vez era más abundante, tanto en mi polla como en sus bocas. Mi mujer, que sabe lo que me gusta, se pasó la mano por la lengua y me puso una mano por detrás hasta que uno de sus dedos encontró lo que buscaba y después de masajearme un poco para relajar los músculos metió el dedo poco a poco hasta los nudillos del dorso de la mano mientras seguía lamiendo mi polla y chupando la lengua de él. Verla así era algo desconcertante, pues nosotros hemos probado casi todo lo que puede probar una pareja, pero esto era distinto. El verla metiendo su lengua en la boca de su amigo mientras me follaba el culo con su dedo me estaba volviendo loco. De nuevo fue ella quien tomó la iniciativa; nos cogió de la mano a cada uno y nos hizo ir a la cama. Ahí ya nos desnudamos los tres y comprobé con grata sorpresa que el también tenía una buena polla preparada para la ocasión.
Yo me habría lanzado sobre ella a chuparla inmediatamente, pero me contuve para ver cómo seguía el tema. Me tumbé en la cama boca arriba desnudo cogiéndome la polla apuntando al techo. Estaba hinchadísima. Pocas veces la he visto tan grande.
No me esperaba lo que llegó a continuación. Ella puso las rodillas a ambos lados me mi cuerpo, me agarró la polla y se sentó sobre ella metiéndosela hasta el fondo y él se puso por encima de mi cara ofreciéndome su polla que me rozaba la nariz. Tal y como yo estaba no me la podía meter en la boca aunque lo estaba deseando muchísimo, así que como pude, con el peso de ella encima me fui deslizando hasta que mi cabeza salió por el borde de la cama y la incliné hacia abajo. Él se dio cuenta enseguida, se bajó de la cama y forzando un poco su tiesa polla hacia abajo la metió en mi boca empezando a follármela lentamente. Tal y como estaba yo no podía ver lo que pasaba por arriba, pero sí notaba como ella me estaba cabalgando haciendo fuerza para que le entrara lo más posible dentro del coño y los ruidos de sus bocas y sus lenguas que seguían chasqueando llenas de saliva. Al cabo de muy poco yo ya estaba a punto de correrme. No porque ella me estuviera follando, porque su coño estaba tan mojado que mi polla casi no notaba ninguna fricción.
Él tenía sus dos manos a los lados de mi cara sujetándola bien mientras seguía con su vaivén follándome la boca. Antes de llegar a explotar, él sacó la polla de mi boca y mientras me chorreaba saliva por la comisura de la los labios pude verla a ella con los ojos cerrados mordiéndose el labio inferior. Al notar que él se había movido, ella paró y se tumbó en la cama boca arriba jadeando todavía. Él se frotaba la polla supongo que para mantenerla dura y yo me tumbé al lado de mi mujer. Pero la pausa ya se había acabado. Se tumbó encima de mi para con el coño en mi boca y empezamos a hacer un 69. en esta posición yo tampoco tenía visión de lo que pasaba arriba, pero pronto sentí dos bocas en mi polla otra vez mientras yo le chupaba el coño y su grande clítoris.
Así estuvimos unos minutos hasta que noté que él se ponía de rodillas detrás de mi cabeza y se me aceleró el corazón todavía más. Pude ver perfectamente su polla encima de mi cara bien tiesa. No sé de donde lo había sacado pero se había puesto un condón. En ese momento se me pasó por la cabeza que él había venido con un propósito muy claro, pero yo estaba disfrutando como un loco y no me importaba.
Bajó la cabeza y sacando la lengua se la pasó por la raja del culo a mi mujer, mojando incluso mi nariz, que estaba justo ahí. Separé un poco el culo de ella para tener más perspectiva y mientras ella gemía de gusto, el le lamía el agujero metiendo la lengua dentro como si la estuviera follando con ella. Su culo chorreaba saliva que me caía a mi en la boca y como él vio que yo abría más la boca para que me cayera toda dentro dejó entreabierta su boca y empezó a caer una cascada de saliva dentro de la mía. Yo ya no podía más, me estaba reteniendo para no correrme mientras mi mujer me hacía una mamada como pocas veces.
Me estaba reteniendo porque sabía lo que iba a llegar en cualquier momento.
Después de dejarme la boca llena de saliva, el se cogió la polla y frotó la punta varias veces contra el culo de ella. Casi inmediatamente pareció que el culo se abría para dar paso a la polla de su amigo. En ese momento lo único que deseaba yo es que aquel culo fuera mío y me estuviera follando a mi, pero eso vino después.
La folló lentamente, como si ya supiera que le gusta así mientras yo le lamía los huevos que se balanceaban e intentaba metérmelos en la boca.
Me corrí entonces con una abundancia desconocida.
Por supuesto que no lo pude ver, pero noté como mi polla escupía unos 7 u 8 chorros de leche dentro de la boca de mi mujer, que aumentaba los gemidos de placer con cada trago.
Ellos tardaron un poco más en correrse. Con el culo de ella ya dilatado al máximo y a punto de llegar a la meta, sus embestidas cada vez eran más fuertes. Ella se giró y entre jadeos repitió varias veces.
Si, si. Sigue, más, más fuerte…
Con el último empujón, él se quedó parado con la polla dentro de ella hasta los huevos y me di cuanta de que se había corrido, pero como ella siguió dándole golpes con el culo, el aguantó hasta que ella empezó a dar sus clásicos gritos:
Siii, siii me corro, me corro…
Y arrodillada como estaba se tumbó o más bien se cayó encima de mi chafándome la polla con sus tetas sin parar de jadear y de estremecerse. Sí, los orgasmos de ella pueden ser así de intensos.
Él se quedó con la polla sobre mi cara, cogió el condón por la punta y estiró hasta sacárselo con lo que, naturalmente, me cayó toda la leche que había dentro en la cara. Hice un movimiento de sorpresa con la cabeza que hizo que ella se girara y viéndome la cara cubierta de aquel líquido blanco que tanto le gusta se acercó y me la lamió toda hasta la última gota.
Después, los tres nos quedamos tumbados sin decir nada unos minutos mientras recuperábamos el aliento y sin saber que decir.
Me lo he pasado de fábula –dijo ella al cabo de un momento.
Y yo también –dijimos los dos a la vez.
Ya hace tiempo que pensaba en esta situación -dijo él confirmando lo que yo me había imaginado. Me sonreí para mis adentros.
¿Pues queréis saber un secreto? Yo me he masturbado algunas veces con la fantasía de estar como estamos ahora los tres –dijo ella para mi sorpresa, pues nunca me lo había dicho antes ya que me había dicho que él era gay. Y el caso es que era bisexual, como yo.
¿Ah, sí? –dije yo. ¿Y ha sido como lo imaginabas?
Mucho mejor, pero hay escenas de mi fantasía que no han sucedido.
No habían pasado ni quince minutos y sin saber que escenas eran esas se me puso igual de dura otra vez.
Ah, ¿Se pueden saber? –pregunté.
Pues… - dudó. Me gustaría… veros a los dos mientras, mientras…me hago una paja. -Diciendo eso me separó las piernas y metió la mano por la raja de mi culo masajeándolo suavemente y al mismo tiempo agarró la polla de él que ya estaba también a punto de caramelo.
Estaba claro lo que quería y yo, aunque me hice un poco el sorprendido, era lo que estaba deseando desde que él se había bajado los pantalones
Mi mujer me hizo entender que me pusiera de rodillas y así lo hice. Abrí las piernas todo lo que pude ofreciéndole mi culo a aquella hermosa polla que había visto tan de cerca y apoyé las manos sobre la almohada y la cabeza encima de ellas mirando hacia mi mujer que, sentada al lado de la cama, ya se estaba metiendo unos dedos por su mojado coño. Estiré una mano para hacerlo yo también, pero se apartó sin querer contacto directo. Mientras su amigo (y ahora mío también) hizo la misma operación que había hecho antes con ella. Me lamió el culo hasta que quedó listo para ser follado, del bolsillo de los pantalones caídos en el suelo sacó un condón, se lo puso y apoyando la punta de su rabo en mi agujero apretó hasta que entró la cabeza. De la boca me salió un sonido como si hubiese hecho un esfuerzo y cerré los ojos mordiéndome el labio inferior. Se paró un momento para que yo estuviera cómodo con su tranca dentro de mi. Entonces abrí los ojos y vi a mi mujer chupándose un pezón y haciéndose una paja frenéticamente. Pensé que si seguía así se iba a correr demasiado pronto, pero también pensé que al ser multiorgásmica eso era igual.
El se iba mojando la polla con saliva para que entrara más fácilmente mientras se movía adelante y atrás poco a poco profundizando cada vez más. Yo quería cerrar los ojos para concentrarme en aquello, pero la visión de mi mujer machacándose el clítoris y sonriendo de manera viciosa me impedía cerrarlos. Él no había acabado de metérmela toda cunado mi mujer ya se había corrido. Ella hizo una cosa que me encanta y siempre hace justo cuando se ha acabado de correr. Se saca los dedos empapados del coño y me mete la mano en la boca. Yo, claro, los chupo todos. En ese momento fui yo el que dio un empujón hacia atrás hasta que noté como chocaban sus huevos contra mis piernas. El se quedó quieto con la polla hasta el fondo y yo empecé a moverme mientras miraba a mi mujer a los ojos hasta que él también pilló el movimiento y llevamos el mismo ritmo. Cuando yo sacaba el culo hacia fuera él embestía. Me lo estaba pasando bomba y más cuando mi mujer me cogió la polla y le dio varios tirones hacia abajo. Él también metió la mano por debajo de mi cuerpo y me agarró los huevos. El placer que sentía cada vez que notaba sus caderas y sus huevos golpeándome el culo y los tirones de huevos y polla iban a hacer que me corriera ya, pero entonces la directora del espectáculo nos hizo cambiar de posición. Yo me estiré boca arriba, él me puso un condón y se sentó encima de mi polla metiéndosela inmediatamente. Su culo estaba más acostumbrado que el mío, por lo que me pareció y no le costó nada empezar a follarse el mismo con mi polla. Yo habría seguido como estábamos antes pero al poco no me importó pues ella se sentó encima de mi cara restregando su coño contra mi boca. Noté que se inclinó hacia delante y le levanté un poco el culo para ver y aunque me tapaban la visión sus tetas, pude ver que se la estaba chupando.
Al cabo de pronto, uno a uno nos volvimos a correr y caímos en la cama agotados, aunque se nos pasó pronto porque se quedó a dormir esa noche…

Foto 1 do Relato erotico: Trio con mi mujer




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Comentarios


muy buen relato...!!! me gustaria ser el tercero entre los dos... tengo 44 años, ksado, soy delgado. nunca entregue el culo... y ganas tengo...
Comentado por:kramalo en: 08/03/2014


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Detalles

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Nombre do Relato
Trio con mi mujer

Codigo do Relato
4352

Categoria
Bisexual

Fecha Envio
11/feb/2014

Votos
4