El Vecindario
( Relatos Amor Filial )




Hola, ante todo me presentaré antes de contaros mis aventurillas, en primer lugar me llamo Valerio y tengo aproximadamente unos 18 años. Sobre mí, ¿ qué os puedo contar? Vivo en Murcia y sobre mi vida o actividad sexual no me puedo quejar que digamos. Soy un chico bastante afortunado en lo que a físico se refiere, mediré unos 186 cms y soy rubio con ojos verdes pardo.

Bueno tras las presentaciones voy a contaros lo que llamaremos el primer capítulo de mi historia de mi vecindario y os contaré mi primer acto sexual aproximadamente a los 15 años.

Era un día bastante acalorado, unos 35 grados a la sombra, yo desgraciadamente me estaba pasando el verano en la ciudad sin poder disfrutar de la preciosa playa, este año, nuestra casa en Santiago de la Ribera estaba siendo reparada y mientras que no terminaran las obras no podíamos irnos para allá. La verdad es que aquello me molestaba mucho, yo había conseguido establecerme y ya tenía amigos para poder salir y pasármelo bien y también ya no podía ver a Sandra, la chica con la que me había enrollado el verano anterior, la verdad es que no había sido nada del otro mundo, tan solo había acariciado, además de los normales besos y tocamientos, sus suaves pechos sin ropa, nada más. Era una chica simpática pero que no me realizaba sexualmente, quien sabe, tal vez ese año se había vuelto más modosa.

Pues bien yo acaté la nueva situación, no podía ser peor, todos mis amigos de la capital se habían marchado de vacaciones, tan solo quedábamos Loren, Lucía y Vicky. Bien pensado no estaba mal dentro de lo que cabe, tal vez consiguiera aprovechar el verano después de todo.

Era las 9 de la noche cuando sonó el timbre, era Loren para que nos bajáramos a la calle, ya no hacía tanto calor y podíamos estar hablando en los bancos del jardín, yo no puse ninguna objeción, la verdad es que me estaba aburriendo mucho así que cogí las llaves (mis padres se habían marchado a visitar a unos amigos) y nos bajamos en dirección al jardín, allí nos sentamos y empezamos a charlar sobre cosas sin importancia, cuando salió en tema de llamar a Lucía y a Vicky para que se bajaran también, así que las llamamos y, al igual que yo no pusieron ninguna pega en bajar.

Lucía era una chica bastante agradable y bastante guapa también, era de mediana estatura a pesar de su edad, unos 14 años, tenía un físico impresionante, su medida de pechos era mucho más que aceptable para las chicas de su edad, su cabello moreno largo la hacía aun mucho más bella, pero era una chica bastante inaccesible desde el punto de vista de querer ligársela, llevaba un año con su novio y por lo que parecía, iba para largo. Ella al igual que yo, tenía que quedarse aquí obligatoriamente a pesar de tener una casa en la playa. Esa tarde llevaba unos maravillosos pantalones cortos que empezaban casi a la altura de las ingles y dejaban ver unos muslos bronceados y suaves y daban a imaginar un maravilloso sexo. En la parte de arriba llevaba una camiseta de tirante que dejaba ver los tirantes de su sujetador.

Vicky en cambio, era rubia y bastante alta, me sacaba una cabeza, era de ojos marrones pero profundos, más de una vez me había quedado perdido en ellos. Ella, al igual que Lucía también tenía buen cuerpo pero no como Lucía. Ella tenía unos pecho de buen tamaño pero no muy grandes pero lo suplía con estar bien rectos. Hace unos años había estado totalmente colado por ella, pero como era de suponer ella eligió a otro chico más mayor y ahí se esfumaron todas las opciones de tenerla. Aún, en lo más profundo de mi corazón me sentía atraído por ella.

Pues bien, todos nos sentamos y empezamos hablar sobre el verano tan interesante que nos íbamos a pasar, Loren intentaba acercarse a Vicky pero a ella se le notaba incomoda por la proximidad de él así que se levantó y se sentó a mi lado empezando a ponerme excitado, mientras se sentaba me regaló una preciosa vista de su perfecto trasero y se recostó sobre mi hombro produciéndome una sensación rara y a la vez deliciosa, al momento empecé a notar que el volumen que había debajo de mis pantalones empezaba a aumentar considerablemente. Empecé a sentirme incomodo, yo vestía unos boxer y estos no oprimían mi levantamiento, ese momento Vicky vino a recostarse sobre mis piernas dejando caer su cara sobre mi esbelto paquete notando de lleno el apreciable volumen que este tenía. Yo me sentí bastante cortado, era normal, ahora pensaría que era un salido mental que no podía soportar que una chica se acercara a mí pero su reacción fue totalmente diferente, me miró y dejé escapar una sonrisa y se fue a acomodar encima de mi paquete sin que Loren ni Lucía se percataran de lo que esta sucediendo, ellos seguían discutiendo mientras yo, excitado más que nunca tenía a la chica que siempre había soñado apreciando el valor de mi paquete. Yo me sentía bastante cortado no sabía como reaccionar cuando empecé a notar que una mano me acariciaba el muslo y me subía por la entrepierna y empezaba a acariciar por encima de mi pantalón mi paquete de forma ninguno de los demás se diera cuenta de lo que estaba haciendo. Yo no aguantaba más, mi excitación estaba al máximo, tenía que actuar rápido así me dispuse a acariciarle con mis manos los pechos cuando Lucía le dijo a Vicky que la acompañara a su casa para bajar a su perro así que tuve que cortarme a la vez que mi miembro bajaba de repente. Vicky se levantó y la vez que ella se levantaba yo me puse las manos encima del pantalón para que nadie apreciara el volumen y tamaño que alcanzaba. Ella se terminó de levantar y se dio la vuelta y me regaló una cómplice sonrisa añadiendo que pronto bajarían.

Cuando ambas se marcharon me levanté y me senté en el banco junto a Loren, al que se le veía algo enfadado debido a las largas que le daban las dos. Empezó a decirme lo golfas que podían llegar a ser las tías, ¡ si yo le contara!, empezó a contarme lo estrechas que eran las dos y que nunca sus novios podrían sacarle verdadero partido.

Loren no era un mal tío, lo que pasaba es que so lo tenía demasiado creído y cuando chica le rechazaba se ponía bastante borde con ellas, no aceptaba un no como respuesta, algunas veces el insistir daba sus frutos pero la mayoría de veces provocaba que las tías le aborrecieran y que les cayera mal.

Las dos bajaron con el perro, era un cocker spanish negro y gris bastante feo pero era muy listo. Bajaron las dos riéndose y empecé a preguntarme si Vicky había contado nuestro pequeño secreto, seguro que sí, ambas eran muy amigas y seguro que se lo contaban todo, yo me puse muy nervioso no se como iba a ser la reacción de ellas al saberlo, tan solo podía esperar.

La dos se sentaron en el banco junto a Loren al cual le cambió la cara por completo, ya no estaba enfadado, incluso les sonreía. Mientras yo, en cambio me lo tomé bastante mal porque pensaba que las dos estaban enfadadas conmigo así que no hablé mucho. Pasaron dos horas cuando empecé a notar que Lucía me miraba intermitentemente, no podía asegurarlo pero creo que no paraba de observarme, poco después me di cuenta de que no era a mí a quien miraba sino a mi pantalón y más en concreto a mi paquete, yo la miré a los ojos y ella en seguida se dio cuenta que la había pillado y se ruborizó como una niña pequeña pillada en falta, yo le sonreí, me pareció bastante gracioso después de lo sucedido anteriormente y le di a entender con la mirada que no me preocupa que me mirara ahí.

Pasaron unos cuantos minutos cuando Lucía, al igual que había hecho antes la otra se sentara junto a mí, yo intenté encontrar una mirada de complicidad pero no la encontré, tal vez no quería nada conmigo. Al poco de sentarse al lado mío, Vicky y Loren se giraron y empezaron a observar al perro y fue en ese momento cuando Lucía aprovechó la situación y me empezó a tocar el paquete sin preámbulos de ningún tipo. Yo, al principio no reaccioné, me había pillado de sorpresa pero entonces fue cuando la miré a la cara y vi que me sonreía con cara de viciosa, entonces yo pasé al ataque aprovechando que no nos miraba nadie.

Con mis manos empecé a acariciar sus grandes pechos y empecé a besarla suavemente en el cuello, ella poco a poco se encendía, y yo aproveché para darle aun más placer, así que sin dudar puse mi mano encima de su sexo y empecé a acariciarlo, en ese momento ella gimió y me dijo una cosa al oído que no entendí, pero yo seguía a lo mío, mientras le acariciaba los muslos y su sexo mi verga no paraba de aumentar, nunca la había visto de ese tamaño, parecía que mis pantalones largos iban a explotar. Ya no aguantaba más pero en ese momento ella metió la mano dentro de mi pantalón, yo la miré, quería saber que impresión le daba mi verga, puso una cara de sorpresa agradable y me dijo que era el doble que la de su novio, yo me sonrojé pero no tardé en meterle la mano dentro de sus pequeñísimos pantalones cortos y ambos empezamos a masturbarnos poco a poco, yo era bastante inexperto así que intenté imitar el ritmo de ella, un ritmo que me volvía loco y que me provocaría que me corriera más rápido de lo que yo esperaba. La masturbación y la excitación de estar haciéndolo delante de unos amigos y en la calle me ponía al máximo, no sabía cuanto tiempo iba a poder aguantar esta situación.

Ella no paraba, se ve que al tener novio tenía mucha experiencia. Yo estaba al limite. Entonces ella se levantó y me dijo que nos fuéramos al patio que había en el interior de nuestro edificio y sin que los otros lo notaran nos fuimos allí.

Llegamos allí, era un patio oscuro, al haberse marchado casi todos los vecinos habían apagados las farolas que lo iluminaban. Nos sentamos en una esquina, ella encima mía, sobre mi paquete que estaba a punto de estallar, este traslado en vez de relajarlo lo había puesto más a tono si es que eso era posible. Yo le metí las manos por debajo de su camiseta, empecé a tocar unos grandes pechos, pero no podía besarlos así que pensé en quitarle la camiseta y empecé a ello, sorprendentemente ella seguía besándome y recorriéndome con sus manos, yo se la quité y poco después el sujetador quedándome delante de aquellos grandes pechos, poco a poco empecé a besarla por el cuello mientras ella gemía dándome a entender que iba por buen camino, bajé mis manos a su trasero empezando a realizar movimiento que la subieron más a tono, entonces ya bajé y empecé a besarle los pechos y a chuparle los pezones, su ritmo de respiración aumentaba y me cogía del pelo para que no parara de hacérselo. Yo ya los había recorrido, besándolos, acariciándolos, chupándolos, lo que contribuía a que mi verga aumentara. Aquellos pechos con los que tantas noches me había masturbado pensando en ellos los tenía delante de mí, al pensar esto empecé el proceso de nuevo pero esta vez con más insistencia, los acariciaba a la vez que los apretaba ligeramente lo que a ambos nos puso al máximo, iba a correrme de la excitación, además los movimientos que hacía encima de mi callado al moverse me habían aumentado la excitación.

Yo pensé que mi parte había acabado así que le susurré al oído que era parte de darme ella placer a mí. Ella se lo tomó al pie de la letra y me metió de nuevo la mano dentro de los pantalones y empezó de nuevo a masturbarme, yo mientras no paraba de acariciarle los pechos, sabía que si seguía así era cuestión de minutos que me corriera. En ese momento paso lo más sorprendente de la noche.

Ya no aguantaba más iba a correrme y así se lo dije, en ese momento ella me bajó los pantalones y me sacó mi verga de mis boxer. Ella se quedó alucinada, y que queréis que os diga, modestia aparte yo también, aquello debía alcanzar sin problemas los veinte centímetros, ella me miró como dudando que hacer con aquel pedazo sable, como ya me había dicho que su novio tenía tan solo la mitad la mía. Yo me quedé también alucinado, siempre que me la había estado meneando nunca había alcanzado tanto, siempre había pensado que de 16 nunca iba a pasar pero por lo visto me equivocaba. Ella aun estaba parada así que no dudé y se cogí la cabeza y se la acerqué a aquella torre, ella me miró fascinada de que alguien pudiera tener tal tamaño y que ese alguien se la ofreciera. Así que quitándose las dudas de encima me cogió la verga con las manos y se la metió en la boca, tan solo podía meterse una tercera parte, el resto me lo agarraba con las manos. Empezó lentamente con lo que yo me encendí muy pronto, el parón me había enfriado un poco, ella con un ritmo paulatino comenzó y lamérmela de los testículos hasta el glande y darme besitos en él. Ella succionaba y yo gemía de gusto no podía evitarlo era la primera vez que me hacían una mamada y eso era memorable, ella a la vez lamía aquellos 20 cms me miraba y me sonreía, sabía que estaba disfrutando y eso a ella le divertía. Ya no aguantaba más así que la puse en sobre aviso pero ni se inmutó y en vez de disminuir el ritmo lo aumentó dándome otra oleada de excitación lo que no pude evitar que eyaculara en su cara. Gran cantidad de semen corría por su boca y mientras yo desalojaba ella aumentaba el ritmo, quería exprimirme al máximo yo aun seguía eyaculando, más que en toda mi vida pero ella engullía, yo gemí y ella se acercó para besarme a lo que no puse reparos ya que lo que había engullido era mío, mientras no besábamos acaricié por última vez esos preciosos pechos.

Los dos nos vestimos y empezamos a hablar para relajarnos de tanta excitación, me contó que nunca había soñado con tener una cosa tan grande y que si el resto de chicas se enterara de lo que tenía entre las piernas no habría una noche que pasara solo. También me contó que no corrían buenos tiempos en su relación con su novio, el estaba estudiando mucho porque le habían quedado unas cuantas y quería pasar de curso por lo que no le veía tanto que ella quisiera y que ella era una mujer que necesitaba que la satisficieran. Ambos quedamos en no contar lo sucedido rápidamente pensé que eso no iba a durar mucho y desde luego no se iba a romper por mi parte.

Los dos nos marchamos hacia donde estaban Vicky y Loren, ambos estaban aun mirando lo que hacia el perro por lo que no se habían dado cuenta de nuestra ausencia, mejor así no tenía que dar cuentas a nadie. Loren seguía intentando ligarse a Vicky pero ella seguía dándole largas, ambos no sentamos donde estabamos y también nos pusimos a mirar al perro. Pasaron un par de horas sin nada más interesante así que nos subimos cada uno a su casa, mis padres ya habían llegado de la visita y me habían dado un toque para que me subiera a casa.

Aquella noche no pude de parar de pensar en lo que había sucedido, no me podía creerlo, pensé que también me la había poder traído a mi casa pero ahí seguro que hubiéramos hecho cosas serias y tal vez ella no hubiera querido y no hubiéramos hecho nada. Para ser mi primera experiencia sexual no había estado nada mal, ¡ y yo quejándome de mi verano!, tal vez mi primer polvo no tardaría en llegar.

A día siguiente me levanté bastante tarde, justo al levantarme empecé a comer, las aventurillas de la noche pasada me habían dejado K.O. Mis padres me dijeron que tenían la intención de ir esa noche a visitar a mis tíos del campo y que si yo quería ir con ellos, yo les dije que no, que estaba demasiado cansado y que ya había quedado con Loren , no era del todo verdad pero no quería ir con ellos y desaprovechar el poder hacer lo mismo que anoche.

Era ya las ocho de la noche cuando me empecé a aburrir, todavía no me había llamado Loren para bajarnos y lo veía algo extraño, así que lo llamé por teléfono y cual fue mi sorpresa al decirme que había salido y que volvería bastante tarde, perfecto unas preciosas expectativas para esa noche, aburrimiento total. Me resigné y me puse a ver la tele. Poco minutos después llamaron por teléfono, era Vicky que estaban viendo ella y Lucía una película y que si quería ir a verla con ellas, yo le respondí que encantado y así que cogí las llaves, puse un papel en el frigorífico avisando de que estaba fuera y fui a su casa.

Llegué y Lucía me abrió la puerta y me sonrió, llevaba una faldita tipo manga y la misma camiseta de ayer, yo le di dos besos y entré, me dirigió al salón y allí estaba Vicky, al igual que Lucía vestía una falda pero esta en cambio llevaba una camiseta normal, ¿ para qué se habían arreglado tanto?, no me preocupé y me senté entre las dos y nos dispusimos a ve la película.

La película era Pretty Woman, ya la tenía bastantes veces vista pero valía la pena verla estando entre estas dos mujeres, la película transcurrió bien, yo solté los típicos comentarios de hombre sobre lo buena y bien proporcionada que estaba Julia Roberts y ellas hicieron lo mismo sobre Richard Gere. La película no fue nada mal, yo estaba más entretenido en estudiar a Lucía para ver como reaccionaba tras nuestro último encuentro pero ella ni me miraba, tal vez se había arrepentido de lo de anoche, bien mirado ella tenía novio y ella parecía que se lo tomaba en serio a pesar de nuestro desliz.

Terminó la película pero yo no me daba cuenta, yo estaba más entretenido en buscar la frontera que me mostraba la falda de Vicky, entonces ellas se levantaron y me dijeron si quería beber algo antes de ver la siguiente película, yo estuve de acuerdo y me sirvieron una ginebra con limón, me enteré que los padres de Vicky se habían marchado de fin de semana y que la había dejado en la casa de su abuela y que ella había cogido las llaves y se había venido con un par de pelis para verlas con nosotros. Estuvimos charlando sobre nuestros proyectos de futuro y sobre los novios de ellas, me enteré que Vicky no tenía, lo que me alegró mucho.

Pasó una hora, ya eran alrededor de las doce, la hora de las brujas y nos dispusimos a ver la segunda película, no sabía cual era, me daba igual, no iba a verla, esta vez iba a fijarme en Vicky era más accesible. Lucía se levantó y metió la cinta, no pude evitar fijarme en su escultural trasero que la noche anterior había tenido. Se sentó y Vicky puso la película y me quedé alucinado, era una película porno.

Me quedé flipando, ahí estaba yo con dos de las tías más buenas viendo una peli porno. No pude evitar reírme. Las miré y vi que ellas estaban esperando mi reacción, yo las miré ellas también reían.

- ¿Te molesta ver este tipo de películas con dos tías?. Me preguntó Lucía riendo. - - No al revés, siempre he querido ver que reacción tiene una tía viendo este tipo de pelis, es más excitante incluso. Respondí intentando disimular mi vergüenza. - - Pues entonces vamos a verla, quiero ver como le mete esa pedazo de tranca de 20 cms a esa tía. Contestó Lucía lo que hizo que me riera, lo extraño es que Vicky también se reía.

Ahí estaba yo viendo una película porno con ellas, pronto mis pantalones aumentarían y ellas se enterarían eso me incomodaba pero bien pensado yo también las vería excitadas, era un trato justo. Empezamos a verla, menuda decepción, ya la tenía vista pero me callé, no quería que pensaran que era un salido.

Aparecían Rocco con su impresionante verga dándole a un pedazo de rubia, ella gemía y el le daba tranquilamente, no se inmutaba. A pesar de tenerla vista mi paquete aumentaba y no pude evitar tocármela lo que me excitó aun más. Me fijé en ellas, no paraban de tocarse lo que aumentaba más mi excitación, Lucía se tocaba los muslos, su excitación era máximo y se tocó los pechos, creía que era el momento para aprovechar la situación pero me corté. Miré a Vicky, ella estaba aun más excitada que la otra, ella no se cortaba y se había metido la mano debajo de la falda, yo estaba alucinando ¡y yo me cortaba por tocarme!. En es momento me volví a Vicky, no paraba de mirarme y yo estaba lo suficientemente excitado para atacar así que me iba a abalanzar sobre ella cuando una mano me empezó a tocar todo el paquete, me giré y era Lucía que también había tomado la iniciativa. Ahora tenía a las dos para mí, y ¿por qué no poder darles placer a las dos a la vez?, así que mientras Lucía me acariciaba el paquete yo metí la mano debajo de la falda de Vicky y me sorprendí de que no tuviera bragas y empecé a masturbarla mientras que Lucía se disponía a sacar mi verga se mis pantalones cuando Vicky sugirió que nos fuéramos a la cama de sus padres, yo no puse ningún reparo, más comodidad. Ella se llevó la película para ponerla en la tele de su padre y fuimos para allá, antes de llegar Vicky se excusó y se fue un momento al baño, mientras nosotros pusimos la película y nos acomodamos. Empecé a desnudar a Lucía, primero le quité la camiseta que tan buenos recuerdos me daba, tras quitársela me di cuenta que tampoco llevaba ropa interior así que empecé a acariciar esos dulces pechos y lamerlos, ella excitadísima me quitó los pantalones y los boxer dejando mi sable al descubierto, yo mientras ya me encargaba de quitarle la falda y mientras se la quitaba iba bajando poco a poco dándole besos poco a poco a llegar a su coñito, lo tenía con poco pelo así que no tardé a empezar a lamérselo, ella se tumbó en la cama y no paraba de gemir, yo iba aumentando, le besaba los muslos y se lo lamía, ella ya estaba mojada y el sabor de sus líquidos me embriagaban, ya me encontraba en pleno éxtasis, los cubatas de antes estaban haciendo el efecto justo, era perfecto. Lucía se retorcía de placer y yo mientras excitado a más no poder. En ese momento entró en la habitación Vicky.

- Ya veo que habéis empezado sin mí y por la cara que pones debe ser de lo mejor. Dijo, entonces yo me giré enseñándole mi miembro y ella clavó la mirada en él. - Tenías razón que pedazo de polla, es más grande que esto. Y mostró un pene de plástico de los que se atan a la cintura, debía de ser de 16 cms. A mí la verdad es que al principio me molestó la presencia de aquello pero después de hablar quedamos que era para darles a ella pleno gozo y que no era la primera vez que lo hacían, que era bisexuales y que cuando querían se daban placer. Más no se podía pedir, estaba con las dos tías que más me excitaban me iban a hacer el amor y se lo iban a hacer entre ellas era el colmo de la excitación. Por supuesto yo acepté.

Quedamos en un trato, íbamos a ir por partes, primero daríamos placer a uno y después por turnos, todos aceptamos. Al estar Lucía en el centro empezamos con ella, mientras que Vicky se desnudaba yo le metía en la boca mi verga, tenía que tener cuidado, yo no estaba acostumbrado y les podía hacer daño, ellas no eran expertas, así que me puse encima de su boca y dejé que ella tomara lo que quisiera pero ella avanzó y se metió la mitad y empezó a chupármela dándome placer. Vicky se había puesto el pene y penetraba por detrás a Lucía mientras me la lamía. Vicky tenía un cuerpazo aunque Lucía estaba mejor, sus tetas eran menores pero bien puestas, en su coñito aun no había crecido mucho pelo era perfecto, después lo probaría. Mientras Vicky penetraba a Lucía yo acariciaba sus tetas, entonces ella se acercó a mi y me besó lo que excitó aun más y lo que seguramente Lucía notaría. Cambiamos de posición, Lucía se puso encima mío y la penetré por detrás, ella gritó de placer yo la acomodé para que pudiera moverse bien, le metí poco pero ella me pedía más así que no me lo pensé y le metí la mitad dando un grito de gusto, me lo agradeció dando unos saltitos dándome placer, Vicky se puso encima de ella haciendo un sándwich, ella gritaba entonces ambos a bombear uno después de otro lo que le dio un gustazo produciéndole su tercer orgasmo. Yo mientras Vicky la penetraba, además de penetrar a Lucía también masturbaba a Vicky, mi pene aumentaba todavía por lo que tuve que sacar un poco pero ella no quería y se metió un poco más. Yo no aguantaba más así que más corrí en su culo, ella gimió al igual que yo y todos comprendimos que le tocaba a otro.

Era el turno de Vicky, así que Lucía y los preparamos para darle el mayor placer posible, yo me dispuse a darle de mamar, ella todavía no había catado mi verga y eso no podía permitirlo así que esta vez fui yo el que elegí y le metí la mitad y ella me lo agradeció con rápidos lametazos de los testículos al glande. Ella se había puesto a cuatro patas y Lucía empezó a lamerle el coñito lentamente, dejó para después la penetración. mi verga, aunque me acabara se correr, no encogía incluso parecía que se animaba, así que empecé a bombear en la boca de Vicky que se mostraba grata aunque casi no le entrara. Yo estaba excitadísimo por lo que cambié el puesto por el de Lucía pero en vez de recorrerle su sexo con mi lengua opté por penetrarla vaginalmente, iba a ser mi primera vez así que se la introduje, ella gritó pero Lucía la cayó con la polla de plástico. Yo no me fijé en eso y me concentré en mantener un ritmo bueno, ella ya se había corrido y gracias a esos líquidos la penetración era más limpia y menos dolorosa. Vicky se saco aquello de la boca.

- Métemela toda, mátame de gusto. Y fue otra vez callada.

Yo sabía que aquello que me pedía era físicamente imposible pero tenía que saber cuanto de aquella maravilla entraba en su joven coñito. Poco a Poco fui penetrando hasta la mitad, ella se echaba poco a poco hacia atrás para aprovechar aquello, yo estaba a punto de reventar de nuevo así que se la metí de nuevo más para dentro pero ella empezó a llorar y lo tuve que dar a una altura en la que sobresalía más que entraba. Yo me quedé sorprendido, ¡tan poco entra! Pero pensándolo era normal era una chica, aun no lo tenía muy abierto, pero después de esta experiencia seguro que poco le dolería el resto de trancas. De mis pensamientos me despertó el sentir como Vicky llegaba al orgasmo por lo que yo aceleré el ritmo para poder correrme a la misma vez que ella. Y así fue, volví a reventar pero esta vez dentro del sexo de Vicky, mientras eyaculaba ella empujaba más para dentro y yo expulsaba más y más, ¿me quedaría para después?.

Era mi turno, así que me tumbé y esperé a que ellas eligieran, ante la duda mandé a Lucía que me la chupara mientras a Vicky le limpiaba los restos de mi última corrida. Dicho y hecho, me dispuse a trabajar, puso su sexo encima de mi boca y empecé a lamerle su cueva húmeda, se notaba que había varios orgasmos me imaginé que había tenido tres tirando por lo bajo. Lucía estaba mientras limpiándomela y preparándola para la próxima penetración, yo lo tenía claro, primero penetraría a Lucía vaginalmente y después para completar penetraría a Vicky por delante otra vez, por detrás ya no me apetecía, así todo estaría perfecto. Tras limpiármela me preparé para embestir a Lucía, mi verga sabía que ese día había que dejar el pabellón bien alto así que en ningún momento disminuyó. Lucía estaba preparada, me creía que aquello iba a ser mucho para ellas pero ellas aun querían más, me excitaba aun más. Ella se tumbó y yo me puse encima y comencé el ritmo, ella mientras me preparaba el sexo de Vicky, ya embestía con suavidad para que ambos disfrutáramos tras el cansancio de lo anterior, al tener el sexo ya relajado pudo meter un par de centímetros lo que ella aprovechó para retorcerse sobre ella. Yo mientras caía, besaba los perfectos pechos de Vicky, aun que me concentrara en mantener un ritmo bueno no podía evitar en entretenerme en aquellas maravillas. Lucía volvió a eyacular pero esta vez menos, estaba agotada. Yo comprendí que era hora de cambiar así que coloqué a Vicky a cuatro patas a empecé a penetrarla, ella estaba más fresca que Lucía así que aumenté el ritmo lo que me produjo una oleada de placer inmensa, Lucía se había retirado, quedábamos los dos solamente. Volvió a pedírmela toda, no lo dudé y se la metí toda, mis veintitantos cms en su joven coñito. Ella se echo hacia atrás para absorber el impacto, yo noté que algo se desgarraba, pensé que le había mucho daño pero me equivoqué, el dolor que le había dado se convirtió en placer y empezó a gemir fuerte, por lo que aumenté el ritmo, había conseguido acoger todo mi ser, Lucía tampoco se lo creía, era increíble. Ella se echaba hacia atrás, entonces fui yo es que empecé a gemir fuerte, empecé a notar que iba a eyacular por tercera vez, pero no quería que fuera como las anteriores, así que la saqué del sexo de Vicky, ella me miró extrañada, sabía que yo aun no me había corrido. Pero yo tenía una idea diferente, así que me acerqué a Lucía que estaba en una silla y le dije que se sentara en la cama y accedió. Vicky había entendido lo que iba a hacer así que se acercó ella también. Le pedía a Vicky que me masturbara y así lo hizo haciéndome correr en las tetas de Lucía. Eso era uno de mis mayores sueños eróticos de toda mi vida. Lucía empezó a expandirse mi semen por todas partes de sus grandes pechos, terminé más tarde de lo que pensaba, aun me quedaban reservas. Me senté junto a Vicky y ambos nos dispusimos a chuparles las tetas a Lucía. Intenté masturbar a Lucía pero ella se negó diciendo que tenía su cueva agotada que nada más se podía refugiar dentro de ella, por lo que opté por masturbar a Vicky , bien visto tenía una deuda con ella, lo aceptó de muy buena gana y mientras mi lengua recorría los lugares más insospechados de las tetas de Lucía, mi dedo (mas bien dicho mi mano, por que después de la última demostración le entraba se todo) recorría el sexo de Vicky buscando el último orgasmo que no me fue difícil de conseguir por que ella le excitaban también mucho los pechos de Lucía. A la vez que Vicky y yo jugueteábamos con sus tetas, Lucía me la mecía con suavidad buscando algo más para echarse encima. Así llegamos al momento cumbre, todos los corrimos a la vez, fue precioso. Todos estabamos exhaustos, así lo dejamos, yo me recosté sobre el pecho de Lucía mientras que Vicky lo hacía sobre mi vientre, Nos quedamos viendo la película porno, intentando aprender algo nuevo para nuestros futuros encuentros.

Habían terminado las vacaciones, al final no había sido tan malo después de todo, mis múltiples encuentros con Lucía y Vicky habían sido bastante ratificantes y desde luego no iba a dejar de encontrarme con ellas pero ahora buscaba algo más que me satisficiera y me realizara más que mis encuentros con ellas dos.

Llegaron todos mis amigos y ya dejé de ir con Loren y me junté con mis amigos de toda la vida, también habían llegado el resto de vecinos y con ellos sus preciosas hijas, mis vecinas. Yo con mi adquirida experiencia ya esperaba poder acceder a otras, pero la verdad es que lo tenía bastante crudo. La única vecina que me gustaba un montón era la vecina del séptimo piso, Amara, era un par de años mayor que yo pero tenía unos pechos increíbles, incluso más grandes que los de Lucía, y eso me excitaba más, el poder tener en mis manos unos pechos mayores que los de Lucía me emocionaba, era una sensación que tenía que tener como fuera.

Era un día de Septiembre, la feria de Murcia estaba en pleno esplendor y yo salía con mis amigos/as a las tascas de la ciudad. Lucía iba con su novio al cual me presentó, se llamaba Javier y era un par de años mayor que yo; Vicky también salía con nosotros pero a medida que empezaba la noche desaparecía de mi vista. Una noche me lié con una chica, se llamaba Isabel pero había sido muy soso, nada más que besos, sin dejarme que la tocara así que tras media hora le di puerta.

Un día estabamos sentados en el portón mi amigo Esteban y yo, conversando de chicas como siempre, yo no le había contado nada de mis aventuras veraniegas aunque no tardaría nada en contárselo, era mi mejor amigo, esperaría que pasara un poco de tiempo y se lo contaría. Mientras nos bebíamos un refresco de naranja muy malo me asomé y vi que al fondo de la calle venía Amara hacia nosotros, seguro que iba a subir a su casa por el ascensor, así que me preparé para que me viera bien, me excité un poco tocándome, cogió una buena altura y me dispuse a separar las piernas. Se acercó pasando al lado mío su perfume me embriagó, venía vestida con una falda corta y un top que marcaba todas sus maravillas, yo mi volumen aumentó y ella pasó rápidamente sin ni siquiera mirarme. Yo me sentí bastante defraudado, en fin, tal vez no fuera tan irresistible como me pensaba, así que dejé de pensar que era un Juan Tenorio y me ajusté a los hechos no era nada para ella.

Pasaron un par de días de mi último encuentro con Amara yo ya me había olvidado, anoche había estado en compañía de las dos y me mostraron cosas nuevas y fue el mejor después del de nuestro primer encuentro, pero yo seguía buscando algo nuevo, así que dejé que ese algo nuevo pasara sin yo buscarlo.

Llegó el jueves y con él el mercado, así que mi madre me envió a comprar lechugas al primer puesto que viera, daba igual. Yo renegué como siempre pero esa vez era inútil, mi madre estaba ocupada limpiando y no había otro para hacer el encargo, muchas veces me hubiera gustado tener un hermano pequeño para poder explotarlo y que hiciera todos estos encargos tan inútiles, pero después pienso en lo tontos que se vuelven al crecer y me arrepiento. Pues bien allí fui yo, a buscar lechugas para la comida. La verdad es que no estaba el mercado tan lejos de mi casa pero el calor que hacia a estas alturas de septiembre me quitaba las ganas de bajarme a la calle. Era ya las 2 de la tarde y el puesto estaba a punto de cerrar y le quedaban las peores lechugas, lo bueno era que ya nos conocíamos, el mercader era familia lejana de mi abuela y me tenía reservada dos buenas y jugosas lechugas que yo le pagué de muy buena gana. El camino de vuelta se me hizo eterno, el calor hizo que tuviera la camiseta sudada, ese momento empecé a recordar las maravillosas orgías que de este verano y empecé a tener esa conocida sensación de levantamiento que no oprimían mi boxer. Miré al final de la calle y la vi a ella, era Amara y yo con esta pinta de albañil y lo peor con este tamaño. Calculé la distancia a la que nos encontrábamos y predije que nos íbamos a encontrar justo en la entrada del edificio, intenté relajarme para que mi levantamiento bajara pero mi mente calenturienta me jugó una mala pasada y me llegó a la mente sus preciosos pechos y las ganas que tenía de poseerlos lo que hizo que en vez de disminuir, aumentara considerable, me daba mucha corte pero estaba demasiado cerca para dar media vuelta o desviarme, además ella ya me había visto. Llegamos a la misma altura y nos saludamos, intenté no mirárselos pero aquello era imposible, era demasiado grandes para que pasaran desapercibidos y no pude evitarlo. Ella no me miró se limitó a abrir la puerta, llamamos al ascensor para que bajara. Yo ya lo di como perdido, nos subimos, yo iba al cuarto y ella al séptimo.

Las puertas se cerraron y yo estaba deseando que el ascensor llegara al cuarto, la situación parecía que le incomodaba y a mí la verdad es que tan poco estuviera muy cómodo. Ya miraba arriba cuando bajé la miraba y vi como se fijaba en la bolsa de las lechugas. Yo le dije que eran del mercado y que solían estar buenas y jugosas, ella parecía que no entendía nada de lo que decía y no me prestaba interés, parecía absorta en las lechugas, yo me quedé sorprendido, deje como perdido el tema, parecía que el tema de las lechugas no era lo suyo. Mientras ella miraba la bolsa yo tuve el tiempo suficiente para poder observarla bien. Amara era una chica de 17 años, era morena con el pelo pasado los hombros, era bastante guapa además de estar bastante bien proporcionada, tenía unos preciosos ojos verdes que nunca me había fijado en ellos, unos labios que seguro que ya habían sido probados. Fui bajando la mirada y no pude evitar quedarme mirar unos segundos en ellos pero ese tiempo era demasiado precioso para centrarse en eso. Bajé y vi que no era una de esas chicas delgadas casi anoréxicas sino que estaba bien, ni gorda ni delgada, era perfecta, las delgadas apenas me gustaban. Sus caderas eran la frontera entre lo terreno y lo celestial, los pantalones que llevaba no me dejaban apreciar si tenía un buen sexo, sus muslos tampoco los veía pero por lo que aparentaba estaban perfectamente formadas, yo empezaba a aumentar a un gran y preocupante ritmo. Ella aun miraba la bolsa de las lechugas cuando llegué a mi piso así que salí de allí me despedí de ella y ella de mostró una cómplice sonrisa similar a la que Vicky me había dado en nuestro primer encuentro. Yo no pensé más en ello, cerré la puerta del ascensor y este subió a la séptima planta con ella dentro. Entré a mi casa y dejé la bolsa cuando noté que me rozaba el miembro, me miré y vi que me sobresalía considerablemente del pantalón justo al lado de donde tenía la bolsa. ¡ No paraba de mirarme el paquete!, no me había dado cuenta y yo con el tema de las lechugas, ¡ seré imbécil!.

Llegó la noche y como siempre nos reunimos todos los amigos en el jardín, yo estaba sentado junto a Vicky y ella aprovechaba cualquier momento para saciar sus necesidades y no paraba de acariciarme el paquete, a mi no me desagradaba, al revés estaba pensando en pedirle salir como pareja, ambos compartíamos similares gustos y placeres. Así pasamos toda la noche, ella tocándome y yo caliente, podía derretir cualquier cubito, ella me sonreía calentándome más aun. Era hora que ella se subiera y yo decidí acompañarla. Entramos en nuestro edificio y lo primero que hice fue cogerla por la cintura y clavarle un beso en todo el morro, ella ni se sorprendió y nos enrollamos allí mismo pero nada de sexo, en cualquier momento podía bajar alguien y hacernos una pillada, y ninguno de los dos queríamos. Estuvimos diez minutos besándonos y lo dimos por terminado y nos subimos al ascensor. Ibamos bien hasta que Vicky pulsó un botón que hizo que se bloqueara el ascensor. Yo me asusté bastante, no me gustaban esas bromas ni de pequeño pero rápidamente se me quitó al recibir un profundo beso.

- Espero que no creas que me iba a ir sin mi beso de buenas noches y algo más. Me dijo al oído, yo sonreí, todos esos detalles me encantaban, la deje hacer.

Rápidamente nos empezamos a besar, yo ya tenía libertad para que liberar mis manos así que las liberé sobre su cuerpo, empecé a recorrer su trasero, su respiración entrecortada era signo inequívoco de que estaba haciendo bastante bien. Su trasero, producto de jugar al voleibol era perfecto, cada vez que me liaba con ella me atraía más y más. Ella tampoco se frenaba y pronto empezó a acariciar todo mi cuerpo, lo raro es que no había tocado todavía el paquete, ¿ tal vez le gustara de verdad y no por mi físico?, pronto se acabó esa duda cuando me empezó a acariciar mi paquete, yo comprendí que era tan solo sexo y había que sacar máximo provecho de la situación, así que mis manos pasaron de su escultural trasero a sus preciosos pechos, ella empezaba a jadear lo que me provocó un golpe de excitación que ella notó y me la empezó a tocar dentro de mi pantalón. Yo le quité la camiseta y el sujetador y empecé a besárselas y acariciárselas, parecía que era ella iba a desmayarse, su respiración aumentaba, su entrega y su pasión me excitaban, me gustaban, ¿la amaba?. Yo me dispuse a bajarle los pantalones para hacerle el amor, ya para mi no era sexo, pero ella se los agarró y me dijo:

- Hoy sin penetración, ¿vale?. Y me regaló una preciosa sonrisa a la que no pude resistirme y mi respuesta fue un precioso beso, ella me volvió a sonreír.

Yo empecé a acariciar sus muslos y su sexo por encima del pantalón, ella volvió a su estado de éxtasis yo ya conocía sus puntos de máxima excitación así que no paré de acariciarle por el vientre, a besarle en el cuello, tocarle ligeramente sus pechos y su sexo, le susurré al oído cosas bonitas, ella dejó de acariciarme la entrepierna y pasó a mi cuerpo ella también me conocía pero era ella quien tenía que disfrutar. Así que me entregué al máximo, toda mi experiencia al servicio de ella. Estuvimos así unos quince minutos, ella no me había vuelto a tocarme la entrepierna, ella se había entregado a mis caricias. No podía que se fuera de aquí sin que se descargara, así que metí mi mano dentro de sus pantalones y empecé a jugar con mis dedos en su cueva, ella ya no aguantó más y eyaculó, me sentí genial, ella me besó. Perfecto.

Puso ella de nuevo el ascensor en marcha, ella me miraba a los ojos, yo la abracé, la amaba pero, ¿ ella sentía lo mismo por mí?. El ascensor llegó al tercero el piso donde ella vivía, antes de marcharse me dio un profundo beso y una sonrisa, no había mejor regalo que ese. Se cerraron las puertas del ascensor.

Pasé toda la noche en vela, no sabía que hacer, la quería pero no quería comprometerme con nadie, estaba experimentando cosas que no querían que acabaran y si salía con ella todo se acababa. Me costó bastante dormirme, al final decidí que esperaría acontecimientos.

Al día siguiente tuve que volver a salir a comprar unas cosas a mi madre, esta vez fui a la farmacia, era otra vez bastante tarde y como pasó el día anterior, me encontré con Amara, esta vez me daba igual, estaba demasiado absorto en Vicky para pensar en otras. Esta vez fue ella quien me saludó y dedicó una sospechosa sonrisa, yo ni la miré como otros días, ya no me fijaba en esos espectaculares pechos, en cambio ella no paraba de mirarme, me giré y la vi que no me quitaba la vista de encima , me estaba poniendo nervioso, me comía con los ojos.

Subimos al ascensor, yo pulsé el cuarto piso y poco después ella pulsó el séptimo, a la vez que pulsaba se acercaba a mí y ponía en contacto su voluminoso pecho con mi cuerpo, eso ya no pude evitarlo, llevaba el mismo top que el día anterior lo que le marcaba sus preciosos pechos, mi mente echó a volar y empezó a imaginar miles posturas que podría hacer con ella, esto me produjo la sensación que quería evitar de todos modos, ella no paraba de mirarme, yo no podía mirarla porque sabía que si la miraba caería en su juego y eso no lo quería. Entonces ella tomó la iniciativa, se me acercó y me acarició la cara y me dijo:

- Quiero probar esa preciosa y jugosa lechuga que me guardas ahí dentro. Ella sabía que yo lo había entendido y rápidamente esperó una respuesta positiva pero yo no quería.

Si hubiera sido ayer no lo hubiera dudado ni un momento pero no podía quitármela de la cabeza. No contesté y esperé a que llegara al cuarto para bajarme del ascensor. Llegamos al cuarto y me dispuse a salir cuando se puso delante dándome con todo su pecho en la cara, lo que casi me hace daño.

- De aquí no te vas sin enseñármela, quiero ver eso, tiene pinta de ser una maravilla.

Si supiera lo que deseaba que me lo hubiera dicho antes pero ahora no podía, mi mente estaba ocupada por Vicky, así que hice el amago de salir pero en ese momento las puertas del ascensor se cerró y tuve que subir con ella en el ascensor hasta el séptimo, aunque subiéramos hasta arriba no pensaba darle nada. Pero ella no pensaba lo mismo así que el igual que Vicky pulsó el botón de bloquear el ascensor, ¡ pero es que todas sabían como hacerlo!. Me miró con cara decidida, esa vez no conseguí evitar mirarla y vi aquellos preciosos pechos que había luchado por evitar, pero esta vez no podía quitarle la vista de encima, estaba absorto en ellos. Ella se dio cuenta de lo que sucedía y tomo la iniciativa.

- Sé que tú lo quieres también, me he fijado como me las miras". Dijo señalándose sus grandes pechos, yo no aguantaba más, iba a abalanzarme sobre ella pero la imagen de Vicky me vino a la mente y conseguí aguantarme. " Eres duro veo que tendré que tomar la iniciativa" en ese momento se despojó del top y me mostró sus inmensos pechos. Yo me quedé alucinado no podía creer lo que veía, el tamaño de mi miembro era increíble ya no tenía ninguna defensa, aunque recordara la sonrisa de Vicky me vencían las grandes protuberancias que tenía delante, iba a entregarme, ella lo notó. " Es un trato justo tu las quieres y yo quiero lo tuyo, venga no perdamos el tiempo". Me cogió la mano y me la puso encima de sus pechos lo que me puso al máximo, ya estaba decidido, iba a rendirme.

Me acerqué y empecé a besarla y mis manos empezaron a recorrer sus grandes pechos, ella ya estaba contenta así que empezó a acariciar mi cuello, parecía que ella también sabía mis puntos débiles. Sus manos empezaron a bajar de mi cintura a mi trasero, yo ya le rozaba con mi miembro en la entrepierna, lo que la excitaba aún más. Yo dejé que mis manos se encargaran de su trasero y comencé a recorrer con mi lengua todo los rincones de sus pechos, esos que tanto había soñado recorrer, ella empezaba a excitarse, parecía que la experiencia que había adquirido con Vicky y Lucía en el verano había servido de algo, su respiración aumentaba, signo inequívoco que iba por buen camino. Era el momento de pasar a un campo más espiritual así que le pasé mi mano ligeramente por su sexo lo que ya la puso totalmente a mi merced, la verdad es que ya me había vuelto un maestro de la excitación aun que poco después descubrí que no todas las mujeres se excitan de diferente manera. Ella no aguantaba más, él acariciarme el trasero era ya poco para su estado de emoción así que empezó a tocarme el miembro que estaba ya considerablemente grande. Su experiencia quedó claramente demostrada cuando me empezó a masturbar a un ritmo lento y a la vez explosivo, el gozo me recorría totalmente, le baje sus pequeños pantalones y le quité sus braguitas rosas de encaje y al bajárselas descubrí todo lo que había soñado era el mejor coñito que había visto, no era que tuviera poco pelo. Si no que estaba depiladito, se ve que el sexo oral era una experiencia bastante común para ella. Así que decidí recorrérselo de la mejor manera que nadie se lo había hecho, empecé a besar sus muslos suavemente a la vez que la miraba a los ojos y le sonreía, ella estaba excitadísima pero no tenía mi verga a mano así que me agarró del cabello y me empezó a acariciar, estaba seguro que era el mejor culinculis que le habían hecho, eso me hacía sentir orgulloso. A la vez que selo besaba empecé a introducir mis dedos en su cueva lo que a ella le produjo el máximum de placer y me regaló un orgasmo en plena cara, yo veía como le fluía el líquido por lo que aumenté el ritmo y ella empezó a gemir, esa era la señal que esperaba, era hora de darle de mamar, ¡ para eso estabamos ahí!.

Me incorporé y la miré a los ojos, Amara estaba sudando, la cara de placer era plena, no quería estar a mi merced parecía muy orgullosa pero estaba vencida, era el momento de darle de mamar. Le acaricié la cara y la empujé levemente hacia mi pantalón, ella estaba en trance, esta haciendo lo que yo quería, yo mandaba, sabía que era lo mejor yo le iba a dar el mayor placer. Me bajó los pantalones y el boxer, miré mi miembro, no había defraudado, estaba tan esplendoroso como en mi primer encuentro sexual. Ella lo miró con cara de verdadero asombro, seguro que no se esperaba esto al principio de nuestro encuentro. Yo la empujé y se la introduje en la boca y ella empezó a moverla dentro de su boca, era un movimiento diferente a lo que estaba acostumbrado, era más experto, al igual que el ritmo de la masturbación era lento pero asombroso. Ella me la lamía de la punta hasta el final pero apenas se podía meter la tercera parte de ella en la boca, quedé algo defraudado, a pesar de la edad no mejoraba mis anteriores encuentros, pero me estaba ofreciendo cosas que nunca había probado y eso me excitaba aun más. Entre los múltiples agiteos que era objeto mi cayado yo no paraba de gemir, dentro de poco iba a estallar así que la avisé pero ella no paraba así que reventé todo en su boca y ella me lo agradeció acelerando más el ritmo. Era hora de la penetración.

Ella se incorporó así que la cogí por detrás y con un rápido movimiento empecé a penetrarla por detrás, iba a ritmo lento, ella ya yo me hablaba, tan solo gemía, esto la verdad es que me asustaba un poco, pero no era momento de preocuparme así que aceleré el ritmo para que de verdad supiera que era mi lechuga, pensé en metérsela toda pero sin su consentimiento no podía hacer nada así que le metí la mitad y parecía suficiente ella empezaba a gritar. A la vez que la penetraba le acariciaba los pechos, mis manos no daban abasto para poder agarrárselos, una mano en cada uno, ella gemía. El espacio era bastante reducido, ella se apoyaba contra la pared mientras yo la atravesaba, ella no parecía quejarse de nada, la verdad es que era tan impersonal, cambié la posición. Se la saqué y la cogí en peso y la apoyé contra la pared, la miré a los ojos y me di cuenta que para ella solo era una verga grande, ni éramos amigos ni nada, sacudí la cabeza, no era momento para reflexiones tan inútiles, era solo sexo, tan solo sexo. Así que decidí que metérsela completamente, que se acordara de esto, con un giro fue entera, en ese momento su estado de éxtasis desapareció y me miró a la cara como si fuera un monstruo, la verdad es que no había apreciado su cara ante mi gran penetración, su cara me asustó tanto que pensé en dejarlo, iba a sacarla pero ella me agarró del trasero y me apretó hacia ella metiéndosela completa, su cara cambió me miraba, había comprendido que yo no era uno más, empezó a jadear a la vez que me sonreía. Yo ya estaba más de acuerdo con ella así que empecé a bombear, ella chocaba contra la pared debido al impacto de mi verga, sus grandes pechos botaban y ese ritmo me volvía loco he hizo que mi excitación volviera a llegar al máximum y ella parecía que iba por el mismo camino así que ambos aceleramos el ritmo estallando a la misma vez. Ella gritó, en ese momento recordé la sonrisa de Vicky y me sentí culpable y se la saqué, ella no hizo nada, estaba satisfecha, yo me arrepentí de lo que había hecho. Ambos nos vestimos y ella puso de nuevo en marcha el ascensor, yo no me atrevía a mirarla a la cara y ella parecía que tampoco le interesaba mucho mirarme. El ascensor llegó al séptimo y ella se bajó y me dedicó una sonrisa coqueta que vino a aumentar mi culpabilidad. Yo bajé sintiéndome una mierda de tío, había sido infiel incluso a mis propias ideas.

Llegó la noche y ya no aguantaba más, me llevé a Vicky a un banco apartados del grupo, y le pedí salir conmigo, le dejé bien claro que no era solo sexo sino amor. Ella me miró a los ojos y me respondió con lo que más me gustaba, un beso. Perfecto, éramos pareja. ¿ Iba a conseguir a sentar la cabeza?.




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Detalles

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Lahechicera


Nombre do Relato
El Vecindario

Codigo do Relato
372

Categoria
Amor Filial

Fecha Envio
01/ene/1900

Votos
1

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