Un Masaje Medicinal muy Erótico
( Relatos Em Grupo )




Continúo con las experiencias swinger que hemos vivido.
Un día, nuestro amigo Julián, se encontraba tirado en cama, por unos dolores tremendos en la columna, y su esposa Lola estaba de viaje, por lo que nos llamo a la casa:
-        Hola Raúl – me dijo al telefono - ¿Esta Lucia?
-        Si, anda por la cocina, allá atrás.
-        Nada, que ando con dolores en la columna y quisiera ver si puede venir a darme un masaje con un medicamento acá.
-        Ok, no hay lio, te la pongo al teléfono,
Y le di el teléfono a mi esposa para que le hablara
-        Hola.
-        Hola- le dijo.
-        Estoy tirado en la cama con unos dolores, que no me puedo levantar y crees que podrías venir a darme un masaje con ungüento de diclofenaco, para que se me alivie, pues dice que eres muy buena en eso, jejeje … ¿Crees que podrías?
-        Bueno, deja que le diga a Raúl, – le dijo interrogándome con la mirada, lo que obviamente le conteste que si – dice que sí, ¿a qué hora quiere que subamos?
-        Cuando tú puedas.
-        Está bien, me arreglo y luego subimos.
-        Bueno Chao – dijo despidiéndose ya de nosotros.
Yo le dije que no había ningún problema, que todo fuera por mejorar la salud del enfermo, y al rato, nos desocupamos y fuimos hasta su casa, donde efectivamente andaba él cojeando para abrir la puerta. Inmediatamente muy solicita mi mujer le mando para la cama a recostarse boca abajo.
-        Bueno mientras le das ese masaje voy a ir viendo la televisión- le dije, sentándome en un butacón del cuarto.
-        Está bien – me contesto muy inocentemente.
Ya en la casa yo había notado que se había puesto un blúmer de encaje blanco que dejaba ver todo su bollo. Pero no le comente nada, imaginándome sus intenciones de enfermera lasciva.
-         ¿Dónde quieres que te dé el masaje?- le pregunto mientras se untaba las manos de la pomada.
-        Aquí – le dijo él, señalándole la parte más baja de la columna, donde se une con las nalgas, ya él estaba acostado sin camisa.
-        Pero vas a tener que quitarte ese short - le dijo ella como una enfermera muy regañona- Venga que yo te ayudo- dicho y hecho en un santiamén, le había metido la mano por debajo y le había aflojado los botones, para luego ir quitándoselo lentamente, mientras él seguía acostado bocabajo.
-        Ok, como tú mandes, jejeje – le dijo muy obediente.
Ahora la dejo a ella que siga con la historia:
Comencé masajear y mientras lo hacía, baje un poco y le fui tocando las nalgas y entre las piernas con los huevos y la pinga por atrás, hasta su ano sin introducirle el dedo, esto lo fue poniendo caliente, pero lo seguí haciendo por un rato mas, torturándolo y calentándome (más aun de lo que ya estaba al pensar en lo que le iba ha hacer desde la casa) , tú estabas mirando… bueno, ese día yo tenía un blumer de encaje blanco que dejaba ver todo mi bollo, cuando ya no resistió mas, él se viro de frente y yo me puse muy cerquita al borde de la cama quitándome el short corto que llevaba y levante una pierna para que me pudiera tocar mejor el bollo y las piernas muy suavemente, yo estaba totalmente empapada y con las manos llenas de la medicina que le estaba echando en la espalda, recuerdas?..., fue fácil que el metiera su dedo largo en mi bollo que me choreaba, su esposa estaba de viaje, y el no aguantaba tenia deseos y quisimos ayudarlo de esta forma, me le subí encima y me metí su pinga muy lentamente, sin caer con todo mi peso sobre él y subí y baje así varias veces, primero de frente y luego me vire de espalda a él, dejándole ver mis nalgas y el agujero de mi culo, el me acariciaba todas mis nalgas, mientras yo de frente a ti, veía como te masturbabas desde hacía rato ya, con la pinga puesta a mil frente a mi boca…, me vire nuevamente de frente a él y me tire sobre su pecho haciendo movimientos suaves y profundos, a intervalo te miraba y tú estabas muy excitado…, y eso me puso ya en el borde de un orgasmo explosivo y muy rico, que acabo por llenarme de leche por todos lados, pues mientras él bombeaba leche en mi interior, tú me salpicaste toda la espalda y las nalgas…
-        ¿Les gusto? – se atrevió a preguntarnos la enfermera tan puta que teníamos…
Después de ese masaje, nuestro amigo se paso muy feliz, otra semana más tirado en cama con dolores, jejeje. Pero con el espíritu curado

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Detalles

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Nombre do Relato
Un Masaje Medicinal muy Erótico

Codigo do Relato
2868

Categoria
Em Grupo

Fecha Envio
18/may/2013

Votos
2