Julia
( Relatos Confesiones )


Hace varios años cerca de mi casa vivía una señora madre de tres hijos, la señora tendría 33 años, mide como 1. 78 de altura, un esposo chaparrito, y descuidado, su cara no era tan hermosa, pero tenía un trasero envidiable, usaba pantalones entallados, de manera diaria llevaba a sus hijos ala escuela, yo calculaba la hora en que pasaba por mi trabajo, para salir "justo" cuando pasaba por trabajo, de ahí la seguía en bicicleta, y me iba detrás de ella para ver esas hermosas nalgas, así pasaron varios meses, y cada que podía le hacia insinuaciones, una vez la encontré en una posada de Navidad, y la amiga con la que iba encontró un amigo y se fueron, me hice el aparecido y estuve con ella unos minutos, ya entrada la noche le dije, si gustas ya nos vamos, y me dice si vámonos, pronto llegara mi esposo, ya que el tocaba en un grupo y fue a amenizar una posada, conforme salíamos de entré la gente los varones se le quedaban viendo, ya que llevaba un pantalón blanco, y una blusa sin mangas, y se le veía un trasero como jamás había visto, la conduje por calles solitarias y oscuras, siempre con dirección a su casa, que estaba ubicada a las afueras del pueblo, ya donde se terminaba el alumbrado público, la tomé del brazo, y le di confianza, y hablábamos de su marido, me interasaba saber a que hora llegaría, y menciono que tarde, a lo que le pedí fuéramos a caminar al campo, y que desde lejos veríamos cuando llegara su marido, ya que las luces de la camioneta nos lo indicaría, le empece a besar, y accedió, le bese la boca, luego su cuello, así estuvimos un rato, la temperatura de nuestros cuerpos subió, le empece a recargar mi verga, dándole oportunidad de que la sintiera, la saco y la empezó a. Jalar, se agachó y yo me subi un poco a un árbol, y me le empezó a mamar, rico si lengua la pasaba de manera deliciosa, busque sus senos y ella no traía sostén, ya que sus pechos no son grandes, los empece a mamar, a succionar, los mordisqueaba de vez en vez, le empece a desabotonar el pantalón, accedió y se lo quite, no podía creer que ese culo tan rico y tan bien formado y que tantos deseaban por fin sería mío, los bellos de su concita eran rojos, me acerque y ese olor tan rico entro a mi nariz, empece a pasar mi lengua por sus labios, ella se contraía, tendí mi chamarra en la hierba y la recosté, le abrí esas hermosas piernas blancas, y me despeo más mi deseo de cogérmela, le estuve besando sus conchita, le acariciaba su clítoris, y me decía aaaggghhh mi niño de ojos verdes, que cosas me estas haciendo, papi, méteme tu verga,   Y yo obediente, me baje el pantalón, y empece por ponerla en la entrada, se le fue metiendo, rico, suave, ella empezó a moverse de una manera tan rico, y yo cada vez empujaba más mi cadera, ella no paraba de gritar, - papi cógeme papi, méteme toda tu verga, le mordía sus hombros, y eso la excita como no tienen idea, así seguí hasta que nos venimos placenteramente, ella y yo tenemos 19 años cogiendo, la vida en mi pueblo me ha dado muchas mujeres casadas, que ya pronto les contaré, este es mi primer relato, disculpen.




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Nombre do Relato


Codigo do Relato
2672

Categoria
Confesiones

Fecha Envio


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2

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