LA CASTIGADORA Y LA BOTA DE HIERRO
( Relatos Sadomasoquismos )




LA CASTIGADORA Y LA BOTA DE HIERRO
“Ballbusting”
Autor: Al Masoch A.V

        La madrugada del 11 de abril de 1999, justo dos días antes de mi cumpleaños, me encontraba navegando en internet, para satisfacer mis más oscuros deseos, ya que en mi adolescencia, me encantaba la pornografía. Desde niño siempre tuve una afición sin motivo, por las tendencias sadomasoquistas, aun cuando en mi entrono, nunca existió un motivo generador de tales sentimientos. Recuerdo que muchas veces imaginaba cosas, que aun hoy, permanecen ocultas en mi mente y mi alma, las cuales forman parte de mis más íntimos secretos y que solo me atrevo a contar, bajo el más estricto anonimato.
        La historia que voy a contar es la expresión de mi ¡Yo interno! en ese momento cuando al fin, el día tan esperado por mi Ego, ¡llego! y aun no sé, si para bien o para mal. Quizás para bien, porque en esa experiencia sentí muchas cosas indescriptibles, me desborde del placer, aun que millones de personas dirían que estoy loco, sentí que quería estar así, pero cabe recordar que las consecuencias podrían ser extremadamente devastadoras.
        Desde los 5 años de edad, tenía muchos pensamientos sexuales, que me instaban a la pornografía y al sadomasoquismo y a muchos otros fetiches y fantasías, hasta el punto en que, aun sin haber visto una fotografía, me imaginaba a las mujeres que veía en la calle, en sus prendas intimas e incluso las visualizaba con prendas diferentes y en contextos muy diversos. Soñaba que las amigas de mi madre, sentían placer al tocarme, tenía que disimular cuando una mujer me tocaba o me acariciaba por ser solo un niño porque en mi interior estaba la malicia de un hombre y lo peor, que no tenía la orientación, ni las máximas de experiencia.
        Una de las amigas de mi madre vivía cerca de nuestra casa, por ello, era común que la visitáramos casi siempre en las noches, esa mujer, para entonces con sus 47 años y tenia de dos hijas la mayor de 18 años. Durante todo el tiempo que pasábamos en su casa, yo de manera muy discreta, miraba como vestían, lo que por lo general era con ropa deportiva en la mayoría de los casos pegada, lo que permitía observar como las prendas de vestir se marcaban en sus partes intimas, lo que me hacia imaginar demasiadas cosas. Siendo lo más extraño del asunto, que las cosas que pasaban por mi mente, consistían en que todas ellas e incluso mi madre, me tomaban de la mano y para conducirme hasta una habitación y finalmente   ¡castigarme!, pero no con simples nalgadas, yo amelaba que ellas me torturaran severamente.
        El pensamiento más relevante que tuve, fue que me llevaron, mi madre, su amiga y sus dos hijas a la habitación de la chica mayor, donde me enseñaron el lugar donde guardaba todos sus zapatos, y me hicieron escoger un par de ellos. Yo sin saber, elegí unas botas altas, porque me excitaba mucho al verla con esas botas puestas, luego ella en mi mente se vistió con una minifalda y un atuendo muy sexy con sus botas y mientras mi mama y su amiga me sujetaban de las manos y con las piernas abiertas, la muchacha me daba una fuerte patada en los testículos que me dejaba privado. Este pensamiento se repetía e imaginaba lo mismo con cada una de ellas, hasta el punto, en que me fanatice con la idea de sentir como una mujer me daba una patada en mis genitales.
        Mi delirio comenzaba con el hecho de que la mujer fuera cruel conmigo, que me sometiera al más extremo dolor por el cual un hombre puede pasar y que ella a su vez mostrara su placer al hacerlo, me excitaba la idea de una mujer malvada y extremadamente cruel, la cual se divertía al verme sufriendo, además me excitaba el hecho de que me humillara, me degradara y que psicológicamente barriera el piso conmigo. Me encantaba soñar con mujeres que me cacheteaban, me escupían la cara y hasta que me orinaban, lo que con los años fue que me entere que se llamaba: “La Lluvia Dorada”.
        La madrugada del 11 de abril de 1999, como lo exprese al comienzo de la narración, me encontraba frente a mi computadora en mi recamara, faltaban dos días para mi cumpleaños y no podía conciliar el sueño. En esa oportunidad como de costumbre, me dedicaba a ver fotos y vídeos de sadomasoquismo además de leer varios relatos eróticos en el género antes mencionado. Encontré un relato, que me llamo mucho la atención, ya que se trababa del maravilloso tema “El Ballbusting”. Ese día supe que lo que tanto imaginaba tenía un nombre en Ingles y que existían millones de vídeos en la red, acto seguido comencé a ver vídeo tras vídeo.
        No conforme con eso, entre en un canal de chat y comencé a escribir a todas las chicas un tipo de escueta, en la cual les preguntaba si les gustaría tener la oportunidad de darle una patada en los testículos a un hombre, solo por placer y que llegaren a conocer a un chico masoquista que quisiera vivir esa experiencia, ¿que harían? Muchas respondieron jocosamente pero no era en serio, no se atreverían simplemente, otras me ofendían, me decían loco e incluso me preguntaban si era una mujer despechada que quería oír a otras hablar mal de los hombres. Sin embargo, ese día, después a las 3:40 AM, cuando llevaba más de 2 horas chateando y casi que me dormía, una chica respondió diciendo: ¡SI!, pensé que lo decía por bromear pero fue un sí, no una expresión exagerada que se prestara a broma como un: “Siiiiiii” ó “Eso Sería Demasiado Bueno” era una afirmación aparentemente seria y decidí seguir en el chateando con ella.
        La conversación duro hasta que amaneció, ella no era una chica joven, era una mujer mayor, tenía 45 años era algo gordita, alta y era muy simpática, me dijo que si aceptaba hacerlo, pero que para mí, no sería nada bueno. Me confesó que si lo hacía, no sería por complacer, ni menos por tener muy buenas intenciones. Sin embargo, yo estaba cegado y creo que aun lo estoy, por lo que ninguna advertencia, me hizo desistir de la idea. Ella me contó que no podía dormir, porque su esposo la estaba engañando y eran demasiadas las humillaciones y los malos tratos, también me dijo que en ocasiones le había pegado, y que su respuesta afirmativa cumplía el objetivo de desquitarse. Yo aproveche y conduje la conversación a muchas otras peticiones, tales como que ella me escupiera la cara, se burlara de mi, se riera y me ofendiera, durante el tiempo que yo estuviera privado en el suelo. Ella acepto y dijo: ¿alguna otra petición? A lo cual agregue que quería experimentar la lluvia dorada, a lo que ella me contesto: Ya veo que lo estas relacionando con el sexo, también me dijo: no tengo problema en eso, y me dijo que después tendría que excitarla y complacerla, proposición que me encanto.
        La mujer estaba muy motivada y fijamos un lugar para conocernos en un centro comercial, ella llego, conversamos un poco, pero casi no mucho del tema, debido a que no tenía la intención de hacerlo en la primera cita. Pero nos conocimos y nos gustamos a pesar de la diferencia de edad. Al llegar a la casa nos conectamos e iniciemos una nueva conversación, menciono que le dio pena hablar de muchas cosas en la mesa del centro comercial, pero yo le propuse que me las dijera en ese momento, por lo que se suscito la siguiente charla:

Ella me dijo: que habían cosas que yo no sabía y que si llegábamos al Ballbusting, no me iría nada bien.
Yo le dije: que no me importaba nada, que quería una experiencia extrema, aun cuando eso significara mandarme al hospital.
Ella me dijo: No sabes lo que dices, pero ni modo, de todas formas algún día una mujer te va a malograr y con las ganas y el odio que siento a mi no me molestaría hacerlo.
Yo le dije: que entonces lo haríamos de una forma más emocionante.
Ella me dijo: ¿como así?
Yo le dije: te haré tres preguntas, con tres opciones cada una y elegirás la respuesta de tu preferencia y así me lo harás.
Ella me dijo: Si está bien
Yo le dije: Primera pregunta: ¿Como quieres que esta vestido? A) Normal; B) En Bóxer; C) Desnudo.
Ella me dijo: En Bóxer y no me preguntes pero al final te diré porque, al igual que lo que he estado tratando de advertirte, pero bien ese secreto será mi mejor venganza y solo cuando sienta que no desistirás de la idea te lo revelare.
Yo le dije: segunda pregunta: ¿en qué posición te gustaría que esperara esa patada? A) De Pie; B) de Rodillas; C) Agachado.
Ella me dijo: definitivamente jajaja, tiene que ser así, jajaja Agachadito con las Piernas Abiertas será genial jajajaja.
Yo le dije: tercera pregunta: ¿que alzado te gustaría usar para eso? A) Descalza; B) Zapatos; C) Botas.
Ella me dijo: jajajaja como se te ocurre preguntar eso y más aceptar que te lo haga así jajajaja, no sabes lo que estoy pensando jajajaja
Yo le dije: ¿Que amiga cuéntame pero dime que opción?
Ella me dijo: jajajaja sabes voy a usar ¡BOTAS DE SEGURIDAD! ¿Sabes cueles son esas? Jajaja te lo diré: las que usan para trabajar esas que tienen hierro en la punta jajaja, Mi esposo trabaja en una empresa y le voy a quitar las BOTAS, jajajajaja ¡Imagínate! ¿como crees que vas a quedar? jajaja
Yo le dije: Dios eso no sabes cómo me excito, de verdad muero de ganas de experimentar eso así sea lo último que haga jajaja
Ella me dijo: jajaja tal vez eso sea lo último que hagas porque si crees que estoy bromeando estas bien equivocado jajaja
Yo le dije: Si te creo pero también es lo que deseo y si me da un poquito de miedo, pero quiero hacerlo.
Ella me dijo: Este Sábado en la calle frente al mismo centro comercial donde nos conocimos, ¡te espero!
Yo le dije: no en la calle ¡no!
Ella me dijo: no seas tonto nos vemos allí y vamos al hotel que está en la calle transversal jajaja
Yo le dije: ¡a ok!
Yo le dije: y no me vas a decir ¿por qué en bóxer y no desnudo? Y ¿cuál es el secreto que te guardaste?
Ella me dijo: El secreto en el hotel, pero elegí en bóxer para que tus testículos estén sujetos y la bota los puesta destripar contra tu cuerpo jajaja
Yo le dije: anda quiero saber ese secreto ¡vale!
Ella me dijo: Te espero el Sábado a las 2:00 PM

        Ella cerró la ventana del chat, y las horas se hicieron largas, hasta que al fin llego el día, yo fui al lugar acordado con mucha angustia, pero a la vez deseo. Ella estaba esperando, vestida de forma muy normal pero con un bolso relativamente grande, le dije: Veo que estas interesada llegaste primero que yo jajaja, a lo que respondió: claro desde el primer día. Fuimos al Hotel y reservamos la habitación. Ella pidió a la recepcionista que fuera la número 52, cosa que me asombro y no niego sentí un poquito de miedo pero lo oculte muy bien. En efecto nos dieron esa misma y al caminar hasta la puerta ¡supe porque!        , la recamara “52” quedaba en la parte de arriba del hotel que era una casa grande con pasillos largos, su ubicación era un laberinto de pasillos subiendo en un rincón al final jajaja, era un hotel de mala muerte, y esa parecía ser una habitación hecha de sobra, pero organizada de forma acogedora.        
        Ella rompió el silencio diciéndome al entrar te traje aquí, porque sé que vas a gritar muy fuerte y conozco este lugar, en esta recamara no se escucha nada, los empleados, camareras, etc., casi no suben a este pasillo y por lo general no se asombran con los gritos de las parejas. Yo solía venir antes aquí cuando en el pasado trabaje como ¡Dama de Compañía! Yo interrumpí y le dije: a ok ¡ese era el secreto! Pero ella, me dijo: Bueno eso solamente no jajaja, dejarme hablar y entenderás. Así lo hice, mientras me yo desvestía para que darme en bóxer y ella se colocaba su atuendo, que consistía en un cachetero de lucra negro, el cual permitía que se le marcara todo su sexo y un camiseta blanca sin sostén, además de las intimidantes “BOTAS DE SEGURIDAD", ellas me contó todo diciendo: Sabes cuándo tenía 27 años trabaje tuve la profesión más antigua del mundo y no me fue tan mal como me cuando me casé. Sin embargo, durante los 5 años que estuve en ese oficio, presencie muchas cosas desagradables y una de ellas fue precisamente en este lugar, en esta cama.
        Fue un viernes en por la noche, cuando pidieron un servicio especial a la agencia para la que trabajaba, era un lugar clandestino, pero nunca antes había pasado algo así. Aparentemente era un cliente que quería ver un dúo lésbico, otra compañera de trabajo y yo, fuimos a atender al cliente, pero lo que él había negociado con la agencia fue otra cosa. El hombre era un sadomasoquista de alta posición económica y con un alma verdaderamente pervertida, nos vio y nos dijo que entre una y la otra que me espera afuera, entro ella y salió con una cara de mucha preocupación pero no me dijo nada. Luego entre yo y le toco a ella esperar, con el dueño de la agencia.
        El cliente me hizo varias preguntas como parecidas a las de un tets psicológico, y me dijo: Quiero proponerte algo, yo soy amigo del dueño de tu agencia si no me crees lo llamamos. Quiero hacer algo cruel, me gusta el sadomasoquismo, pero no será contigo, así que ¡no tengas miedo!, la chica que salió robo una buena suma de dinero a tu jefe y él me la vendió por el mismo precio. Lo que quiero es que entre nosotros le hagamos una sección de sadomasoquismo extremo, que ambos seamos crueles con ella y a ti no te pasara nada, pero si no aceptas lo haré con las dos. Acepte por miedo y quizás porque en realidad soy mala y no paso nada agradables, la otra chica fue torturada severamente, con latigazos, quemadas y hasta descargas eléctricas en sus genitales, siendo lo peor que en oportunidades, fui obligada a propinarle yo misma varios de esos castigos.
        Posterior a eso huy de allí y al año me casé y desde ese tiempo ha sido ¡infelizmente casada! Yo le dije a la Mujer: el relato es muy decepcionarte pero ver que lo expresaste con mucha naturalidad, en serio me cuesta creerte, pero bien igual estoy desesperado y quiero experimentarlo, no me importa que seas cruel, mala o hasta sádica jajaja. Pero ella me dijo espera: yo no te estoy mintiendo, en realidad no soy una buena persona, siempre he pensado solo en mí, yo estoy lo voy a disfrutar y lo que te pueda pasar no me importa, a mi no es a quien le va a doler, además no solo lo digo por odio, lo digo porque se dar buenas patadas, dure 4 años en Karate. Cuando ella dijo eso, yo no sabía qué hacer sentí un palpito de lo que me esperaba pero estaba ciego y solo pensaba en lo que haríamos. Le pregunte hasta que cinta llego y me dijo: Llegue hasta la verde, pero ya no quiero seguir hablando.
        En ese momento me escupió la cara y me dijo: Ven ¡maldito cabrón!, me jaló con fuerza y me tiró al suelo, me dijo: mira basura, termina de agacharte, como se ve que eres, un verdadero marico jajajaja, quien sabe de qué puta serás hijo jajaja, cuando termine contigo te voy a meter todos los dedos en el culo jajaja, yo me asombre y a la vez me excite, me coloque agachadito con mis piernas bien abiertas, me dijo: colócate las manos en la nuca niño cabrón, así lo hice y ella se paro frente a mí, se agacho, me escupió la cara con rabia insultándome varias veces, me decía: marico, basura, cabrón era la palabra que mas utilizaba, y luego se acerco a mi oreja y metió su lengua en mi oído, y me alcanzo a decirme, ¡te voy a reventar los huevos carajito!, se paro frente a mí, observándome, como estaba indefenso en esa desventajosa posición, agachado, con las piernas muy separadas, mis huevos estaban a solo 15 o 20 centímetros del suelo, y mis manos en la nuca, luego ella de pie y justo al frente de mi, retrocedió su pierna izquierda y lanzo una majestuosa patada con todas sus fuerzas, que impacto en mis desprotegidos huevos, sentí cuando me levanto un poco hacia arriba, como si me hubieran empujado desde abajo, la punta de hierro de esa BOTA DE SEGURIDAD, había impactado en mi testículo izquierdo, me caí al suelo sintiendo un dolor indescriptible en mis testículos y en el estomago, sentí nauseas, me costaba respirar, estaba totalmente privado, no podía hablar, veía todo como me estuvieran apagando la luz, según ella, me contó mis ojos se blanquearon por unos minutos.   A pesar de todo eso, no estaba inconsciente, solo privado, por lo que pude sentí muy bien, como ella escupía mi cara, me daba cachetadas, acercaba su sexo y su culo a mi cara tratando de restregarlo, escuchaba sus groserías y ofensas e incluso sentí como ella metió su mano por la parte trasera del bóxer y como acto seguido, metió su dedo en mi ano, esa penetración confundió mis emociones, me dolía increíblemente mis huevitos y el estomago pero en esas mismas zonas había placer, la peor tortura era no saber lo que sentía terribles dolores que me gustaban y sensaciones sumamente extrañas.
        Al transcurrir 15 minutos, ya podía hablar, estaba muy a dolorido y tenía miedo, temblaba cuando la veía retroceder su pierna, y ella por bromear, a cada rato se me paraba en frente y hacia que me iba a dar una patada y yo me cubría desesperado nervioso y casi lloraba. Lo peor había pasado pero eso me iba a seguir doliendo, tenía un fuerte morado en mis testículos, ella me siguió humillando y dominando pero sin tanta crueldad, me insultaba pero con un todo mas seductor, me hizo y me obligo a hacerle el sexo oral, me hizo la lluvia dorada en mi cara, me orino como que si nunca hubiera ido al baño jajaja, inundando toda mi cara. Aun cuando no estaba en condiciones de penetrarla, por lo lastimado que me dejo, lo disfrute mucho, ella me dio un desinflamatorio tomado y espero por dos horas, para que pudiera recuperarme un poco más, me ayudo a bañarme y vestirme, por lo que pude salir caminando, llegue a mi casa normal, aun que tenía mis testículos algo inflamados. Pasaron cinco meses en los cuales sentía molestias y dolores pero finalmente con el tiempo todo paso y desde ese día, he seguido repitiendo esa misma experiencia una o dos veces al año.

“Espero el relato haya sido de su agrado en realidad, no solo soy el alma de un escritor atrapada bajo la sombra de un seudónimo que me identifica, también soy el hombre que vive con la esperanza de sentir cada palabra que escribe con la intensidad del sufrimiento encarnado en la experiencia”…

Atentamente
El Autor: Al Masoch A.V
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Detalles

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Nombre do Relato
LA CASTIGADORA Y LA BOTA DE HIERRO

Codigo do Relato
2478

Categoria
Sadomasoquismos

Fecha Envio
02/feb/2013

Votos
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